Historias sobre vampiros 5

El reverendo Padre Calmet cita, además, el caso de los vampiros de Hungría, que aparece en una carta de M. de l’Isle de Saint-Michel, quien vivió mucho tiempo en los países infestados, y que algo debía saber.

He aquí cómo M. de L’Isle explica los hechos:
Si una persona que se halla atacada de languidez pierde el apetito, enflaquece, y al cabo de ocho o diez días – algunas veces una quincena – muere sin fiebre y sin ningún otro síntoma de enfermedad, más que su enflaquecimiento y su sequedad, se dice en Hungría que se trata de un vampiro que se ha adherido a esta persona, y le succiona la sangre.

Quienes son atacados por esta melancolía negra, la mayoría de las veces, con su espíritu confundido, creen ver un espectro blanco que les sigue por todas partes, como la sombra al cuerpo.

Cuando nosotros estábamos donde los Valaques, en invierno, dos caballeros de la compañía de la cual yo era corneta murieron de esta enfermedad, y muchos otros, que habían sido atacados, habrían probablemente muerto de lo mismo si un caporal de nuestra compañía no hubiese curado sus alucinaciones ejecutando el remedio que la gente de la región empleaba para esto que – aunque muy singular -, yo no lo he leído nunca. Esto es: Se escoge un joven, se le hace montar en pelo sobre un potro, absolutamente negro; se lleva al joven y al caballo al cementerio; ellos deben pasear sobre todas las fosas.

Aquélla sobre la que el animal rehusa pasar, a pesar de los golpes de espuela que se le dan, se considera que contiene a un vampiro. Se abre esta fosa, y se halla un cadáver tan bello y tan fresco como si fuera un hombre tranquilamente dormido.

Se corta, de un golpe de hacha, el cuello de este cadáver; sale sangre abundantemente, de la más bella y de la más roja, o al menos se cree verla así. Una vez hecho esto, se vuelve a colocar al vampiro en su fosa, se la llena, y se puede asegurar que desde ese momento la enfermedad cesa, y todos aquellos que habían sido atacados recobran sus fuerzas, poco a poco, como la gente que escapa de una larga enfermedad agotadora.

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