Historias sobre vampiros 2

El autor de Magia Posthuma cuenta otra anécdota aún más singular. Un pastor de la aldea de Blow, cercana al pueblo de Kadam, en Bohemia, apareció poco tiempo después de su muerte con los síntomas que anuncian el vampirismo. El fantasma se dedicaba a llamar por su nombre a determinadas personas, quienes morían indefectiblemente a los ocho días.

Atormentaba a sus antiguos vecinos, causaba tanto temor, que los pobladores de Blow decidieron desenterrar su cuerpo, fijándole en la tierra con una estaca que le atravesaba el corazón. Este espectro, que seguía hablando aún después de muerto, se burlaba sin embargo de quienes le hacían sufrir tal tormento.

Abriendo su gran boca de vampiro, les decía: «Ustedes son muy graciosos, al darme un bastón para defenderme contra los perros». Sin prestarle atención a sus palabras le dejaron allí, clavado. Sin embargo, la noche siguiente el vampiro quebró la estaca, se levantó, asustó a muchas personas y ahogó a más personas de las que había ahogado hasta el momento.

Entonces, fue entregado al verdugo, quien lo subió a una carreta a fin de transportarlo fuera de la aldea y quemarlo. El cadáver movía los pies y las manos, daba vuelta sus ojos ardientes, y chillaba furiosamente. Volvieron a atravesarlo con una estaca y lanzó grandes gritos, mientras expulsaba sangre muy roja. Cuando estuvo bien quemado, no volvió a mostrarse nunca más.

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