El vampiro más famoso

En 1897, el gran novelista irlandés Bram Stoker publicó la que sería su más célebre y elogiada novela: Drácula.

Considerada no sólo como un clásico de la literatura fantástica, sino también de la literatura en general, la historia del Conde de Transilvania está inspirada en un conjunto de antiguas leyendas rusas y centroeuropeas, pero su fuente principal ha sido un personaje histórico real, el príncipe Vlad Tsepesh, Vlad Tepes, Vlad Draculea o Vlad el empalador.

En la novela, Stoker reproduce con gran fidelidad la atmósfera del territorio transilvano, aun sin haber viajado nunca a la región.

Alrededor de 1890, comenzó a visitar el Museo Británico con cierta frecuencia, a fin de documentarse sobre su historia, costumbres y topografía.

Una de sus fuentes principales sobre Transilvania es Land Beyond the Forest, de Emily Gerard.

Las cuestiones referidas al vampirismo se basan, principalmente, en un libro escrito por John Heinrich Zopfius en 1733. En una de sus primeras notas, Stoker escribió:

«Los vampiros salen de sus tumbas al anochecer, atacan a las personas mientras duermen tranquilamente en sus camas, les chupan la sangre y las matan. Eligen a sus víctimas sin importarles el sexo o la edad, atacan a hombres y mujeres, a niños y a ancianos.
Aquéllos que caen bajo su maligna influencia sufren pronto una debilidad de espíritu extrema, antes de expirar. Aquéllos a los que poco antes de la muerte se les preguntó por las causas de su mal, han respondido que determinados seres se habían levantado de sus tumbas para torturarlos y atormentarlos.»

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