Símbolos e interpretación de los Arcanos menores: Los Caballos

tarotLos cuatro Caballeros del tarot son mensajeros, protectores, príncipes, galanes.

En primer lugar, consideramos conveniente advertir que, aunque en la baraja tradicional este naipe reciba el nombre de «Caballo», en el tarot debe ser citado como «Caballero». Literalmente, el caballero es un gentilhombre a caballo. Su origen viene del latín caballus, que significaba «caballo». Evidentemente es tentador acercarlo a la palabra «cabala», que aparece bajo esta forma ortográfica en el siglo XVI, y que, en realidad, es una deformación de la palabra hebraica qabbakh, que deriva del verbo qibel, el cual se puede traducir por: «recibir una tradición».

Sin embargo, «cabala» y «caballero» tienen en común una consonancia cercana y también el hecho de que, tanto el caballero como la cabala, transmiten un mensaje y una tradición. Efectivamente, los cuatro Caballeros del tarot son mensajeros, pero son también príncipes guerreros, tal como los describen en la India, donde se denominaban Kshatrias y, para los hinduistas, desempeñaban un papel protector.

Se les vinculaba al Raja, cualidad fundamental del ser, según los hindúes, que se manifiesta bajo una forma de actividad, de audacia, de aspiración y de deseo. A este propósito, queremos recordar aquí que la cuna de los arcanos menores del tarot adivinatorio, tal como lo conocemos hoy en día, se encuentra en la India, y se trata de un puro producto de la cultura indoeuropea.

Algunos han visto en los Caballeros del tarot las figuras equivalentes a los cuatro jinetes del Apocalipsis. Sin embargo, se observa que, en el relato del Nuevo Testamento, se trata de ángeles que siembran desastre y destrucción sobre la Tierra utilizando tres calamidades, que son la guerra (sobre un caballo alazán), el hambre (cabalgando un caballo negro) y la mortandad (a lomos de un caballo roano). El cuarto caballo (el blanco) ha sido identificado con Cristo.

Pero éstos son, sin duda alguna, símbolos que nada tienen que ver con nuestros caballeros de bastos, de copas, de oros y de espadas. De hecho, sería más justo compararlos con los Caballeros de la Mesa Redonda, sobre todo con Lancelot, Perceval, Gauvain y Galaad, hidalgos que sirven una causa grande, cuya audacia, valor, temeridad y aspiraciones elevadas les han hecho entrar en la leyenda: la del rey Arturo y su búsqueda del Grial, en cuyo centro se encuentra la figura mítica de Merlín el Mago.

Es así como el Caballero del tarot es a menudo portador de un mensaje o cumplidor de una misión; pues tiene que desempeñar un papel, o emprender una acción, para hacer evolucionar las circunstancias o las situaciones. Su presencia anuncia siempre una noticia, un movimiento, un desplazamiento, un cambio, un progreso. De entrada, es más bien de buen augurio, puesto que actúa con la intención de proteger o de prevenir.

Volver a Tarot