Los Dieces

tarotLos cuatro naipes del diez, arcanos menores, ya no son figuras, sino números representados también por bastos, copas, oros y espadas.

Al igual que el arcano de La Rueda de la Fortuna, el décimo del tarot adivinatorio -que simboliza, entre otras cosas, la rueda de los renacimientos, el eterno retorno de lo visible a lo invisible, el ciclo sin fin de la vida a la muerte y de la muerte a la vida, el paso siempre repetido de lo que está arriba a lo que está abajo y de lo que está abajo a lo que está arriba—, el número 10 es un final, un símbolo del Todo que engloba todo lo que «es». Es, asimismo, un retorno a la unidad y al Uno.

Esta simbología viene ilustrada por el hecho de que, si sumamos todos los números hasta el diez, obtenemos 55; si sumamos 5 más 5, el resultado sigue siendo 10 y si reducimos 10 (1+0), regresamos de nuevo al 1. También, la constitución de la pirámide, o del pilar del mundo, reposa sobre los cuatro primeros números que, una vez sumados, forman el número 10.

Se trata del famoso Tetraktys de Pitágoras, pirámide mágica que contenía simbólicamente el conjunto de los conocimientos -relacionado con el oráculo de Apolo de Delfos-, representaba la armonía perfecta del mundo, el principio fundamental y esencial de toda cosa. La paradoja del Tetraktys de Pitágoras reside en el hecho de que es un cuaternario representado por una pirámide, cuya base está formada por el número cuatro.

Este número simboliza el elemento Tierra; el segundo nivel lo constituye el número 3, que representa el elemento Agua; el tercer nivel es el número 2, que representa el elemento Aire y la cumbre es el número 1 o elemento Fuego. Encontramos de nuevo los cuatro elementos que fundan el zodíaco.

El número 10 contiene una simbología importante que orienta de forma sistemática hacia una síntesis, un valor absoluto, una base y una realización, hacia algo perfecto, al «Todo en el Uno» al cual se refieren numerosas místicas . Señalemos que el Tetraktys era una fuente de inspiración y de reflexión para los arquitectos del mundo antiguo, y que lo sigue siendo hoy en día.

A propósito de los Dieces
El diez de bastos, de copas, de oros y de espadas nos ponen frente a un desenlace, un resultado, una conclusión. Pero, por su simbología, que implica un retorno a la Unidad, el diez da a entender que el fin no es definitivo. No hay que olvidar esta observación cuando aparece en una tirada. Por otra parte, podemos recordar que la palabra «diez» procede del latín decem dado lugar a derivados como diciembre (el décimo mes del año en el antiguo calendario romano), diezmar (que originalmente significaba matar a uno de cada diez) y diezmo (derecho del diez por ciento que antaño se cobraban las autoridades).

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