Los Arcanos mayores: Los Enamorados

tarotLos cinco primeros arcanos mayores del tarot adivinatorio (el Mago, la Sacerdotisa, la Emperatriz, el Emperador y el Sumo Sacerdote) son figuras que juegan un papel de primer orden en los símbolos y las interpretaciones que se atribuyen a estas láminas. A partir del sexto arcano, los Enamorados, los arcanos, más que figuras, son personajes representados en circunstancias particulares, cargados de significado. Así pues, el Enamorado se encuentra en la situación del individuo que se abandona a sus inclinaciones naturales, que elige y es elegido -por otra persona, por las circunstancias, por el destino-, que ama y que es amado.

La lámina de los Enamorados, que está en analogía con Waw, la sexta de las letras-número del alfabeto hebreo, equivalente a la conjunción copulativa «y», establece una unión, un vínculo entre el joven que está de pie en el centro y la joven que se encuentra a su izquierda. El ángel del amor, Eros, que está sobre esta pareja con una flecha orientada hacia sus manos entrelazadas, los ha elegido para que se encuentren y se unan. La letra-número Waw-6 contiene una gran fuerza simbólica en este arcano.

De hecho, la pareja que se une ante nosotros es una representación simbólica de la unión de los contrarios, sin la cual el ser y el mundo no encontrarían nunca el reposo. Se trata de la asociación de dos polaridades, positiva y negativa, del bien y del mal, del Cielo y de la Tierra, de lo alto y de lo bajo, del día y de la noche, del calor y del frío, de la vida y de la muerte, de todas las energías creativas y regeneradoras, opuestas pero complementarias, del mundo visible e invisible. El personaje central del Enamorado es el esposo, es decir, el que se casa con el mundo, la naturaleza, la vida.

Al unirse con su polaridad, abandonándose y sometiéndose a su destino, al dejarse seducir, él también seduce. Así, irá transformándose en un ser libre, victorioso (como veremos en el arcano siguiente, el Carro), un ser unificado que nunca más se verá asaeteado, desgarrado, traicionado por sentimientos, deseos, pensamientos o actos contradictorios. Tal es el verdadero sentido de la elección: tomar una orientación y mantenerla, impedir los elementos o los acontecimientos exteriores, que influyen en nuestras decisiones y pueden inducirnos a dispersarnos, dividirnos, perdernos.

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