Los Arcanos mayores: La Sacerdotisa

tarot«La vida es un juego», dice el Mago. «Pero tiene sus normas», revela la Sacerdotisa. Para ilustrar sus palabras, ésta lleva un libro abierto en sus manos. El libro es el símbolo del conocimiento revelado, del saber transmitido, transcrito, protegido, que está al alcance de cada uno de nosotros, por poco que se le quiera consultar. No se trata, aquí, de cultura como hoy se entiende. La Sacerdotisa es selectiva en su afán de conocimiento. Aspira a penetrar y a tener las claves de los misterios de la vida, los principios primordiales, esenciales, los secretos de toda manifestación, que dan a la vida en la Tierra su carácter único y sagrado.
La Sacerdotisa, silenciosa, secreta, clarividente, ilustrada, se contenta con cumplir lo que otros han cumplido antes que ella y que cumplirán después. Se inscribe en una tradición, una continuidad del saber y de la consciencia de donde ella extrae su sabiduría. La Sacerdotisa es una mujer de ciencias. Ejerce las ciencias de la vida, las ciencias humanas, las ciencias del alma. Es una hechicera, una partera de almas. Ayuda al ser que consulta a nacer o renacer, a revelarse, a realizarse.

La Sacerdotisa. La Sibila y el Libro

La Sacerdotisa representa a una de las Sibilas, que se evocan con rollos de papel, pergaminos o libros en la mano. Por ejemplo, la Sibila, a la manera de la famosa pitonisa de Delfos, poseía el don de interpretar los presagios, el libro de los arcanos del destino, el libro de oro, el libro de la vida, como si fuera el Libro de los oráculos de la Sibila, obra sagrada que se consultaba en Roma cada vez que la capital del Imperio corría peligro.
La Biblia es el libro de los libros, su nombre viene del griego biblión, que significa libro, el cual deriva del nombre de la capital fenicia Byblos, donde se practicaba el comercio del papiro. Por tanto, la Sacerdotisa, con un libro abierto delante de ella, tiene las claves del pasado, del presente y del porvenir. Es la que consulta, la consultante, la que interroga y se interroga.

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