Los Arcanos mayores: La Rueda de la Fortuna

tarotTodo lo que está arriba está abajo. Cógelo y disfrútalo, decía un adagio de la Edad Media. Los ciclos, los movimientos perpetuos, los cambios y las transformaciones inmutables, inevitables, que parecen ir mágica o mecánicamente al ritmo de la naturaleza, son una creencia muy antigua. El primero de dichos ciclos es evidentemente la alternancia del día y de la noche.

¿Qué mano prodigiosa y sobrenatural actuaba en el cielo, por encima de las cabezas de los primeros seres humanos que poblaron la Tierra, para producir el día y la noche? Efectivamente, para el hombre que no sabía nada de la mecánica celeste hacía falta una mano, en algún lugar, que con un gesto provocado por la voluntad y el pensamiento accionase este cambio inexplicable.

LA RUECA
Este es el símbolo que figura en el centro de este arcano denominado Rueda de la Fortuna. No se trata de una rueda, sino de una rueca. Es un instrumento que prácticamente no se utiliza hoy en día, a excepción de la India, Oriente Medio y algunos países del Magreb. Durante la Edad Media, esta máquina se empleaba para hilar cáñamo y lino. Pero antes de que adoptara dicho uso, fue una rueda de noria que servía para subir agua del pozo. La relación de este arcano con la rueca y con el pozo ilustra perfectamente el movimiento perpetuo o el cambio constante que representa la Rueda de la Fortuna. Giramos la noria con una manivela para bajar el cubo hasta el interior del pozo y con un movimiento inverso de la misma, se sube de nuevo el cubo lleno de agua. Así, podemos hacer mover la noria en ambos sentidos.

El pozo tiene una gran carga simbólica. Representa la capacidad del hombre para beber de su propio interior, de la fuente de vida, inagotable, siempre renovada y regenerada. Tiene que accionar la manivela para sacarla. Y lo conseguirá dominando su voluntad, sus actos y sus pensamientos. Pero, ¿de dónde salen la expresión y la manifestación de su voluntad, de sus actos y pensamientos?

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