Los Arcanos mayores: La Muerte

tarotHe aquí juntos dos símbolos que tienen muy mala reputación: la muerte (obviamente) y el número 13. Es evidente que a la muerte no se la representa con una imagen simpática y tranquilizadora. La muerte ha estado envuelta desde siempre entre mitos y rituales. Y aunque hay tantas y tantas leyendas y creencias sobre ella, sigue siendo un misterio inexplicable, una fatalidad, una experiencia de la vida, angustiosa y dolorosa, a la que todos tendremos que confrontarnos tarde o temprano. A veces, de una manera repentina y brutal. Nadie escapa a este sentimiento, mezcla de angustia y fascinación por la fase última de la vida humana, que es la muerte. En cuanto al número 13, desde tiempos remotos ha sido muy poco apreciado por la imaginería y las creencias populares. De una forma u otra, se le asocia a una especie de maldición. ¿Por qué? ¿Podemos descubrir su origen?
EL NÚMERO 13
Comúnmente se atribuye el origen de este mal presagio al relato de la Última Cena, última comida de Jesús, en el que, rodeado por los 12 apóstoles, Él era el decimotercero. Además, la Pasión de Cristo se produjo también en el decimotercer día de la Luna. Las supersticiones, todavía muy presentes en las conciencias de nuestros contemporáneos, por ejemplo el martes 13, los años de 13 lunas, la ausencia del piso 13 en muchos edificios norteamericanos, el mal presagio de ser 13 comensales en una mesa o en un mismo espacio… provienen sin duda de este fatídico episodio de la vida de Jesús, relatado en los Evangelios. Si observamos las bases de las representaciones del Cielo, dioses y mitos de los pueblos de la Antigüedad, principios y sistemas a partir de los cuales elaboran sus calendarios y zodíacos, vemos que casi siempre todo funciona en 12. En efecto, el número 12, junto con el 7, era la base del sistema astronómico de los eruditos de la Antigüedad, fuera en Mesopotamia, Egipto, Israel, Grecia, China…, contaban 12 lunas, 12 horas, 12 meses, 12 años, 12 dioses principales, etc. Además, el número 12 se divide indiferentemente por 1 o por 2. Ésta es la base del sistema de cálculo llamado duodecimal, que aún se utilizó en algunos países europeos hasta finales del siglo xrx y que se remontaba a la Antigüedad. Así, en la vieja Navarra se utilizó como medida de peso la docena, que equivalía a doce libras. En la Francia de Victor Hugo, 1 sueldo valía 12 denarios; 1 toesa, 6 pies; 1 pie, 12 pulgadas. Para los antiguos romanos, un as se dividía en 12 onzas.
Por lo tanto, podemos deducir que en la mente de nuestros antepasados el orden del mundo pasaba por el número 12. Añadiéndole una unidad para obtener el número 13, perturbaban este orden, incluso lo destruían. Este es, sin duda, el origen real de los maleficios que pesan sobre el número 13.

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