Los Arcanos mayores: El Mundo

tarotTodo está vivo en este mundo. Todo es semilla, multiplicación, regeneración, reinicio. No obstante, todo lo que está vivo y vive en este mundo se nutre de él. El alimento más evidente es la capa de hierba que cubre la tierra, alimento del toro que figura abajo a la izquierda de dicho arcano. Este herbaje lleva dentro la semilla del árbol, que a su vez lleva la simiente del fruto.
Y éste, en el hueso, la semilla de otro árbol.
La vida se nutre de sí misma para dar vida. El mundo se alimenta de sí mismo para ser mundo. Este es el gran principio del ciclo inmutable de la vida. Y éste es también el gran principio enunciado por el vigésimo primer y último arcano mayor del Tarot adivinatorio, el arcano del cumplimiento, de un final… que es un principio.
El hueso en el corazón del fruto es esa mujer de pie, exactamente en la misma posición que nuestro Colgado, pero a la inversa, esta vez sin ninguna atadura, sin otra atadura que la de estar en el centro de todo, de ser receptáculo y semilla al mismo tiempo, vida y muerte y muerte y vida, que recomienza eternamente. En cuanto a la tela que aparece en torno a su cuerpo desnudo, es una figura de Nahash, «serpiente» en hebreo, el más astuto de los ángeles, literalmente «el que conduce» o guía, el iniciador, el maestro.
La enseñanza es como un alumbramiento, doloroso pero liberador. Es lo que simboliza la serpiente: fuerzas energéticas, poder psíquico, fuerza regeneradora enroscada en los riñones, en el corazón, en las palmas de las manos, que nos consume y nos hace vulnerables si no sabemos usarla correctamente, si desviamos de su finalidad esta semilla que todos llevamos Centro: alimentar el mundo para alimentarse ella misma.

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