Los Arcanos mayores: El Emperador

tarot«Soy la emoción creadora», decía la Emperatriz. «Soy la realidad, el poder, la potencia y la acción», declara a su vez el Emperador.
El poder del Emperador es un poder temporal, una voluntad firme para imponer su ley y ejercer su imperio sobre la realidad material, concreta, tangible de este mundo. Fue elegido entre todos para defender las leyes instituidas, explotar y hacer prosperar las riquezas adquiridas anteriores a él; y, al tiempo, proteger, conservar, consolidar, incluso extender, su reino o su imperio.
El rey y el emperador son símbolos solares. Reinan sobre el mundo y sobre los pueblos. Como ocurrió con el faraón en Egipto, los emperadores fueron a veces la encarnación de un dios en la Tierra.
Los poderes que les son conferidos les permiten acceder a la inmortalidad.
Los que pudieron cumplir con las tareas establecidas, o realizar obras notables, dejaron un recuerdo imborrable, más allá de los siglos. Siempre presentes en nuestra memoria, podemos decir que son inmortales. Sin embargo, si bien el poder del Emperador se vincula con el poder divino, no es apto para encarnar a los dioses en la Tierra, ni tampoco para ser su mensajero (como lo es el brujo o el papa: el Sumo Sacerdote, que le sucede en la jerarquía de los arcanos mayores del Tarot).
El Emperador es una fuerza de la naturaleza, un carácter potente dominado por certidumbres y convicciones, un realizador, un productor y un protector. Su inteligencia es soberana. Tiene la inteligencia práctica y metódica del que ejerce su autoridad en su dominio; representa el sentido común y la razón.

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