Los Arcanos mayores: El Diablo

tarotSi seguimos el orden cronológico de los 21 arcanos del Tarot, más un vigésimo segundo, El Loco, nos daremos cuenta de que se nos está contando una historia, donde cada lámina es un capítulo y en la que El Loco hace el papel de unión entre dos cartas. Así, cuando pasamos de La Templanza al Diablo, superamos una etapa definitiva. Pasamos del ángel elegido al ángel caído, o más exactamente, del mensaje de vida y regeneración que transmite La Templanza al de la separación y división revelado por El Diablo. En este punto, insistimos en que un arcano mayor del Tarot en sí mismo no alberga significados positivos o negativos de manera fundamental, sistemática y exclusiva.
Por ejemplo, La Templanza no es un arcano beneficioso, ni El Diablo uno maléfico. La información que revela la presencia de un arcano y su posición en la tirada aportarán cierto punto de vista o nos darán un sentido, bueno o malo, pero siempre un matiz. Aquí, presentamos cada arcano en su estado, digamos, bruto. Pero luego, una vez te hayas impregnado de las particularidades de cada uno de ellos, podrás dar tu interpretación personal, teniendo en cuenta evidentemente las cualidades de cada uno, así como el conjunto de las láminas que se presentan en una tirada y las relaciones que se establecen entre ellas. En este caso, igual que en el del arcano sin nombre (La Muerte), llamado así porque al nombrarlo invocaríamos lo que representa, figura una imagen que trastorna la imaginación, que sorprende, inquieta o divierte a la vez.

¿Diablo o monstruo?

El personaje central que figura en el decimoquinto arcano mayor del Tarot, supuestamente El Diablo en persona, da la sensación de un híbrido sobrenatural, medio humano, medio animal, medio hombre, medio mujer, ni real ni mítico, a la vez repulsivo y simpático. ¡Qué mezcla! ¿Sería capaz la naturaleza de crear algo así? Sin duda, no. La naturaleza no engendra monstruos como éste. En cambio, los hombres, con su imaginación desbordante o, quién sabe, a partir de cosas que se pudieron ver en tiempos lejanos, han creado figuras de divinidades de aspecto inquietante, con poderes fabulosos, casi siempre reflejando la imagen de emociones intensas, excesivas, creadoras o destructoras que ellos sienten.

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