El Nueve

tarotSe puede afirmar que todo lo que es nuevo acaba de nacer. Esto es lo que ocurre con el número 9, pues revela un número sagrado que anuncia el final de un ciclo. El Nueve se encuentra en analogía con lo que está desnudo y con lo nuevo, palabra que procede del latín novus, y que significaba tanto «nuevo», como «joven» o «último».

Por su parte, el nombre del 9 tiene origen en el latín novem, término que también ha dado lugar a «noviembre», el noveno mes del año romano, convertido en el undécimo de nuestro año, con lo cual ya ha perdido su sentido primigenio.Lo mismo sucede con septiembre (siete), octubre (ocho) y diciembre (diez).

Así, no sólo ya no vivimos al ritmo de las estaciones ni a la hora del sol -tenemos una hora más respecto al sol en otoño e invierno, y dos horas en primavera y verano-, sino que nuestro calendario mismo y el nombre de los meses que lo integran ya no significan nada. Sin embargo, la novedad -o todo lo que es nuevo— y el número 9 se unen simbólicamente, en el tiempo necesario para la gestación del feto en la vida intrauterina, es decir 9 meses, al final de los cuales nacerá un nuevo ser.

De esta forma, todo lo que se refiere al número 9 —utilizado aquí para unir los bastos, las copas, los oros y las espadas que figuran en los arcanos menores del tarot adivinatorio-, conviene relacionarlo con ese ciclo perfecto que rige la gestación de la vida y el nacimiento, luego, la aparición de un nuevo ser.
Si el 10 coincide con un retorno a la unidad, se puede considerar que el 1 en cuestión surge del 9. En efecto, este retorno a la unidad sólo será posible en la medida en que añadimos un 1 al 9 para obtener 10.

En cambio, si sumamos todos los números (1 + 2 + 3 + 4…+9) hasta llegar a 9, se obtiene el número 45 que, una vez reducido (es decir 4 + 5), es igual a 9. El Nueve es, pues, un fundamento, un principio de base, un patrón.

Y en los arcanos menores del tarot representa una gestación, un examen profundo, una concentración de elementos o intereses dirigidos hacia el mismo objetivo, una fuerza interiorizada que irá hasta el final del ciclo para que aparezca algo nuevo, dicho de otra forma una novedad, una evolución invisible pero profunda y, de una manera más pragmática, la seguridad de un éxito, un triunfo, un resultado o final feliz, obtenido gracias a la perseverancia, la paciencia, la receptividad, la tenacidad.

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