El Cuatro

tarotEl Número 4, si nos atenemos a las tradiciones de los pueblos de las antiguas civilizaciones, es el de la Tierra, puesto que está representado por el cuadrado y, para ellos, la Tierra, es decir, el mundo tal como lo veían, tenía la forma de un cuadrilátero. Sin embargo, estando constituido el cuadrado por 4 líneas rectas de una longitud idéntica, como todos sabemos —o, si se prefiere, es el centro de donde se cruzan dos veces dos líneas paralelas-, podemos considerar que se trata de una visión del espíritu, al igual que la línea recta, que, como es sabido, no existe en el universo.

Por ello es interesante constatar que, desde que fueron capaces de organizar el mundo de forma científica, los hombres vieron en él una estructura cuadrada, en vez de redonda, y que, al contrario de la visión de las cosas que adquirimos y admitimos hoy en día, lo real, lo material y el orden se asemejaban entonces a la forma cuadrada más que a la redonda, es decir, a la Tierra, cuando actualmente sabemos que la Tierra es redonda, aunque el hecho de que parezca suspendida en el espacio revela una fragilidad que nos angustia, más que darnos segundad. Y no es la menor de las paradojas de nuestro mundo el ver crecer la angustia irracional, a la que el hombre tiende por naturaleza, a medida que penetra, mide y cuantifica los místenos del mundo visible e invisible. Por eso, cuanto más pruebas y certeza tenemos, tanto más dudamos de todo, de la vida y de nosotros mismos.

Cuantos más medios, útiles e instrumentos nos procuramos con el fin de ver y comprender, tanto más víctimas somos de nuestras ilusiones. La televisión es una demostración cotidiana de ello, ya que por los mismos canales de difusión muestra, en un mismo instante, imágenes del mundo real e imágenes de ficción.

Volviendo al Número 4 tal como lo veían nuestros antepasados y como lo debemos aprehender aquí, induce a un estado relativamente constante y estable, que es el de la naturaleza, cuyos ciclos y ritmos tienen algo de inmutable y de seguro, pero también unos límites precisos y concretos más allá de los cuales estamos inmersos en lo desconocido y confrontados, tal vez, a dificultades y obstáculos que nos cuesta imaginar. En cuanto al Número 4 de cada uno de estos arcanos menores, debemos fijarnos en las cualidades de constancia, estabilidad, así como en los límites tranquilizadores, apremiantes e inquietantes.

Volver a Tarot