El As

tarot
Comenzar, iniciar, emprender… son las palabras clave del Uno que figura en los cuatro arcanos menores del tarot adivinatorio.

Este primer arcano simboliza todo lo que es potencial y posible y que es evidente para los demás, pero no necesariamente también al espíritu o a la conciencia del individuo en cuestión. Así, podemos decir de alguien que es inteligente, que está provisto de un espíritu brillante, que seguramente triunfará en tal o cual camino, tal o cual sector, mientras que, en el mismo momento, el individuo en cuestión todavía no está seguro de nada, como por ejemplo, de la orientación que tomará.

Es un hecho que los demás conocen más sobre nosotros, que nosotros mis mos; no porque nos engañemos, sino porque todavía no hemos integrado plenamente lo que realmente somos, todavía no asumimos nuestras cualidades.

De manera que la mirada de los demás en nosotros a menudo es esquemática, aproximativa, por supuesto exterior y filtrada por consideraciones personales que falsean su juicio, no por ello menos revelador por lo que a nosotros se refiere, en tanto que no somos exactamente lo que somos, con relación a nosotros mismos. Por eso, a riesgo de romper tópicos, creemos que es totalmente erróneo llamar «ases» a estas unidades de bastos, copas, oros y espadas.

En efecto, en un principio, antes de designar el punto único que figura en una de las 6 caras de un dado, el as era la unidad más pequeña de medida de la moneda romana y no tenía, pues, ninguna relación con la definición que acabamos de exponer, mientras que el Uno indica una unidad, de alguna forma preexistente, que se transforma ante nosotros, o el principio de una circunstancia feliz o un acontecimiento importante que formará un todo en sí mismo, que será autosuficiente.

No se trata, por lo tanto, de la medida más pequeña o de un valor menor, ni de una señal de victoria o triunfo absoluto, sino de un valor potencial, de un punto de reunión, que contiene en sí mismo todo el sentido simbólico de la unidad.

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