¿Qué es un sueño?

En los diferentes tratados acerca del asunto se habla de diversas clases de sueños. Los hay premonitorios, que advierten acerca de un peligro, un accidente, una desgracia, una depresión o la pérdida de un familiar allegado. Asimismo, hay sueños que retrotraen a un pasado angustioso aún no superado por el durmiente, que se presentan mediante escenas provocadoras de pánico y cuya función es acostumbrar a la persona a superar esa lacra, ese miedo, y tomar conciencia de que ese asunto ha de superarse para experimentar un avance vital. También se han atestiguado sueños astrales, durante los cuales el cuerpo permanece en reposo y el alma se desprende y vuela hacia un lugar determinado o para encontrarse con la persona que desee, bien por disfrutar de una agradable compañía onírica, bien para proporcionar un beneficio en forma de curación, consejo o reparación de un yerro. Otros sueños son los telepáticos, mediante los que el durmiente se pone en contacto con los espíritus de personas afines o incluso vuelve a hablar con parientes ya fallecidos con los que hayan quedado asuntos pendientes: la súplica de un perdón, la explicación con respecto a una actitud determinada o la petición por parte del fantasma de que se rece por él.
Otros sueños son los que muestran un escenario de forma diáfana, el cual se reconoce transcurrido un período al asistir al mismo lugar reconocido en el sueño; es esa percepción que a veces sentimos cuando nos parece que una escena determinada en un lugar concreto ya la hemos vivido previamente. Otra clase de sueños es aquella en la que el durmiente tiene la conciencia de que está soñando y trata de permanecer entre las brumas oníricas, buscando la manera de modificar el argumento del desarrollo de la acción onírica; se trata de los sueños lúcidos, que, al mostrar una cierta participación de la conciencia y de la voluntad, se escapan de la intención de este tratado, aunque si se desea alcanzar una pericia en este menester, hace falta un entrenamiento en la técnica de recuerdo de los sueños, que más abajo se tratará de explicar. Hemos visto, por último, al recorrer el concepto histórico de los sueños que la mayor parte de las civilizaciones atribuía origen divino a los sueños y que en ellos se ponían en contacto con los dioses o éstos les enviaban mensajes mientras dormían.
No es cuestión de teorizar, profundizar y desentrañar la naturaleza de las diferentes tendencias en lo referente a los sueños, pues no daremos instrucciones para tener sueños lúcidos, astrales, premonitorios, reminiscentes, purgantes o angustiosos; sólo tratamos de dar unas nociones acerca del beneficio que puede resultar de la obtención de consejos, ideas y ayuda mediante los sueños, que pueden representar una mejora personal, además de permitir una reparación de conflictos, un aprendizaje para no volver a tropezar con un adoquín conocido o ayudar a adoptar una determinación en relación con una profesión, el afecto familiar o el amor de una persona determinada.

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