Freud y el psicoanálisis

El psicoanálisis es una técnica médica que se granjeó la oposición del mundo psiquiátrico de comienzos del siglo pasado, lo que contribuyó a su rápida expansión universal, debida también al estilo llano de los escritos del psicólogo austríaco, a su discurso divulgador y a que el asunto despertó el interés en el ámbito general.
Según las teorías de Freud, la mente se compone del «ello», que representa los apetitos provocados por el instinto, el «yo», que es la parte epidérmica del «ello» y donde se reciben los estímulos provenientes del exterior a través de las percepciones sensoriales, y el «superyo», que se desarrolla al margen del «ello» y ejerce un dominio sobre el «yo», de manera que provoca la inhibición del aspecto instintivo de la personalidad. Así, el «superyo» representa la conciencia represora que guarda en el subconsciente los apetitos, los deseos, las emociones contrarias a los convencionalismos y las normas legales o de la costumbre. El psicoanalista debe perseguir la manifestación de esas tendencias reprimidas traspasándolas del subconsciente al nivel de la conciencia, de manera que el paciente se muestre tal como sería sin el velo del «superyo» y pueda expresar, de ese modo, la causa de una lacra psíquica; no olvidemos que ése fue el origen del estudio de los sueños por parte de Freud, que emprendió el estudio como base del tratamiento de dolencias psíquicas. La misión del psicoanalista consiste, pues, en desvelar esas represiones, dándoles un lugar en la conciencia, pues una vez reconocidas, libres de la censura del «superyo», pueden identificarse como perjudiciales y empiezan a debilitar el influjo nocivo que ejercen en el enfermo. Para desenmascarar los instintos reprimidos Freud se sirvió de la interpretación de los sueños y de la libre asociación de ideas.
Freud designó cuatro características de los sueños, que no son más que la manifestación de deseos sexuales reprimidos por la educación, los clichés sociales y las convenciones. Los rasgos de los sueños son la dramatización, la condensación, el desplazamiento y el simbolismo.
La dramatización alude al desarrollo de los diversos episodios que se desencadenan en los sueños; de ese modo, el deseo que se manifiesta a través del sueño se sirve de unas imágenes reconocibles que otorgan representación simbólica a las ideas menos descriptibles.
En cuanto a la condensación, Freud atribuía a los sueños el constar de una representación manifiesta que advirtiera acerca de diversas ideas en el contenido latente, que podrían desprenderse de la acción de un sueño determinado. Así, mediante un solo contenido cabía la posibilidad de deducir diferentes pensamientos alusivos a la revelación de un anhelo.
El desplazamiento se define como un recurso mediante el que el contenido latente del sueño, pleno de carga emocional y de significado, se expresa a través de otro más trivial y carente de importancia aparente. Así, es una imagen tradicional de Freud la representación de un tren entrando en un túnel como símbolo de relaciones sexuales. Podemos deducir qué significa el túnel, y a quién, y también el tren.

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