La Madre María

“Humildad, Perdón y Caridad”, esas fueron las últimas palabras de quien recorrió hogares pobres, hospitales y recibió en su casa a quien necesitaba ayuda.
María Salomé Loredo y Otaola de Subiza nació en San Julián de Musques, España el 22 de octubre de 1854. Cuando tenía 14 años su familia se traslada a la Argentina y se establece en Saladillo provincia de Buenos Aires. Se casa a los 19 años con el terrateniente José Antonio Demaría del cual enviuda cuando tenía 23 años. Cinco años después se casa con Aniceto Subiza.
En el año 1881 contrae una grave enfermedad, luego de visitar varios médicos sin ningún resultado positivo, una amiga le recomienda que visite al milagroso sanador Pancho Sierra. Este encuentro tendría para la futura Madre María dos consecuencias importantísimas; Pancho Sierra la cura inmediatamente y le dice algo que cambiaría su vida, y la de muchos para siempre: No tendrás más hijos de tu carne, pero tendrás miles de hijos espirituales. No busques más, tu camino está en seguir esta misión.
Cuando María enviuda de su segundo esposo comienza una vida dedicada a ayudar al prójimo, a la gente necesitada de consejo, ayuda espiritual, comienza a hacer milagros. Su casa se transforma virtualmente en un templo que es visitada por miles de fieles.
Tantos fueron sus fieles seguidores que obligaron a María a nombrar “apóstoles” que son los que siguieron su obra y sus enseñanzas. Se fundaron templos en donde se desarrollaba una intensa campaña de predicación y espiritualidad así como de ayuda solidaria y caritativa.
La Madre María murió el el 2 de octubre de 1928. Una multitud acompañó sus restos al cementerio de la Chacarita en la ciudad de Buenos Aires. Su tumba es lugar de peregrinación.
Oración a la Madre María

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Mausoleo de la Madre María

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