Vencer una situación violenta y difícil

Hasta en las cosas más nimias, si no ponemos remedio anticipándonos a los pensamientos o acciones de terceras personas, pueden tomar visos de complicación, creando distancias emocionales que actúen a modo de barreras imposibilitando el común acuerdo y la recta convivencia.
Si deseamos que las situaciones complicadas no se transformen en verdaderos problemas, deberemos, en primer lugar, procurar comunicarnos de forma correcta, clara, positiva y eficaz. En segundo lugar, será necesario aprender a escuchar y comprender las razones y motivaciones que han desembocado en la situación en la que nos encontramos y, en tercer e importante lugar, poner en práctica el ritual que seguidamente detallaremos, sin rencor, con honestidad y con las mejores intenciones de pacto y concordia.
INGREDIENTES
Jabón de coco.
1 huevo de gallina de cáscara rubia u oscura.
2 telas blancas.
Aguardiente de caña.
2 agujas u hojas de pino.
1 vela roja.
1 vela blanca.
Cerillas de madera.
PREPARACIÓN
Es imprescindible que antes de iniciar esta magia nos hagamos una «limpieza». Tras ducharnos y restregarnos el cuerpo con jabón de coco, con la piel seca y completamente desnudos, pasaremos el huevo por todas las partes de nuestro cuerpo, formando de forma sucesiva la figura de una cruz. Dicha operación deberá empezar por la cabeza, abarcar el dorso y el reverso de todo el cuerpo y terminar en la planta de los pies. Seguidamente, envolveremos cuidadosamente el huevo con una tela blanca, nos vestiremos y saldremos a enterrarlo debajo de un pino. Seguidamente, escogeremos otro pino distante al que ha sido receptor del entierro y le extraeremos dos agujas u hojas.
Nuevamente en nuestro domicilio, limpiaremos tanto la suela como el interior de los zapatos que solemos utilizar a diario con el aguardiente. Dejaremos que se sequen al sol y, una vez secos, pegaremos a la plantilla interior las dos agujas de pino en forma de aspa o cruz de San Andrés.
Deberemos llevar puestos los zapatos incluso para andar por la casa durante nueve días, rezando a Changó a diario y encendiéndole las dos velas señaladas tan pronto como se ponga el sol y dejando que se consuman completamente y renovándolas al día siguiente.
Pasados los nueve días indicados, cogeremos los zapatos, los envolveremos con otra tela blanca y los iremos a enterrar bajo el mismo pino en donde se encuentra el huevo destinado a la limpieza.

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