Tener luz y objetividad en las acciones

Cualquier acción que emprendamos es un compendio de circunstancias determinadas de manera constante e irreversible por la ley de causa-efecto. Además de ser muy cuidadosos, tanto con nuestros pensamientos como con nuestros actos, a la hora de emprender una acción del tipo que sea debemos tener ya una idea formada del conjunto en que ésta se va a desarrollar, no desestimando ninguna circunstancia personal o ambiental que pueda afectarla.
Si seguimos las anteriores recomendaciones y nos apoyamos en la poderosa magia de Orula a través de la receta que a continuación vamos a detallar facilitaremos el camino para que las flechas de nuestros objetivos den en el blanco.

INGREDIENTES
1 cuarzo transparente.
Hilo de algodón.
1 pañuelo limpio usado.
Tinta verde.
1 boniato blanco o un ñame (se vende en tiendas de comida internacional).
1 caracol de mar grande.
1 vaso transparente.
Agua de río.
5 velas flotantes de color amarillo y cerillas de madera. 1 bandeja de madera.

PREPARACIÓN
Cuando la luna esté en su fase de cuarto creciente llenaremos un vaso con agua de río y lavaremos el cuarzo. Encenderemos la vela flotante y la depositaremos en el vaso. Escribiremos con la tinta verde nuestra petición en el pañuelo y envolveremos con éste el cuarzo. Apretaremos bien y lo enrollaremos con el hilo de manera que quede en forma de pequeño paquete. Asaremos el boniato o el ñame y tras dejarlo secar lo reduciremos a polvo. Con dicho polvo untaremos el interior del caracol y acto seguido le introduciremos el paquete que contiene el cuarzo, cerrando el conjunto con más polvo de ñame.
Depositaremos el caracol en la bandeja de madera junto con el vaso en el que se encuentra la vela flotante amarilla. Dicha vela deberá estar encendida ininterrumpidamente durante cinco días con sus correspondientes noches. Situaremos la bandeja en un lugar preferente de nuestro dormitorio.

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