Ritual para armonizar a una pareja en crisis

Si bien es cierto que de las grandes crisis nacen las mejores alianzas, el camino que nos lleva a superar las situaciones afectivamente anómalas se nos presenta excesivamente empinado y difícil de transitar. A veces resulta tan empinado que somos incapaces de vislumbrar qué habrá tras la lejana loma que conduce al plácido valle de la armonía. En ocasiones es tan pedregoso que nuestro corazón se encoge bajo la garra de la desconfianza que imposibilita el ascenso.
Cuando dos personas vibran en discordancia y, sin embargo, el amor no se ha extinguido, es importante potenciar el pacto, es decir, poner sobre la mesa los ingredientes que agriaron el dulce postre del amor y tras hacerlo no quedarse en meras teorías y demostrar, con el práctico ejemplo, nuestra voluntad de cambio y la aceptación de unas premisas que no tienen que ser las nuestras.
Si somos capaces de sentir el amor con todas sus consecuencias y deseamos dulcificar el paisaje que deberemos recorrer hasta llegar a este oasis afectivo que ansiamos, nos ayudará enormemente encomendarnos a la hermosa diosa Ochún y pedir su protección ofreciéndole el ritual seguidamente descrito.
INGREDIENTES
1 vela dorada.
2 velas amarillas.
15 velas amarillas, a razón de una por día.
Cerillas de madera.
1 cuchillo nuevo de filo punzante.
1 calabaza redonda de regular tamaño.
1 piedra imán.
1 cucharada de melaza.
1 cucharada de azúcar moreno.
1 cucharada de azúcar candi.
1 cucharada de azúcar blanco.
5 cucharadas de miel.
5 cucharadas de canela en polvo.
15 cucharadas de zumo de sandía.
1 palo grande de canela.
1 pedazo de hilo de cobre.
1 pequeño pañuelo amarillo.
PREPARACIÓN
En primer lugar, encenderemos la vela dorada. Seguidamente, ayudados del cuchillo, cortaremos la parte de arriba de la calabaza creando una tapa y extraeremos la mitad de su pulpa.
Introduciremos en el interior de la calabaza la piedra imán, la cucharada de melaza, las de los diferentes tipos de azúcar, las de miel y canela, finalizando con las quince cucharadas de zumo de sandía. Todos los ingredientes señalados se removerán mezclándose bien con ayuda del palo de canela.
A continuación, tomaremos las velas amarillas y grabaremos sobre la superficie de la primera nuestro nombre y fecha de nacimiento, pasando a realizar idéntica operación con la otra, pero sustituyendo nuestro nombre y fecha por el de la pareja. Mientras, pediremos a Ochún su bendición, rogándole el fin de la crisis amorosa.
Enrollaremos el hilo de cobre a las velas y las uniremos fuertemente. Introduciremos dichas velas en el interior de la calabaza, en la que ya estarán mezclados el resto de los detallados ingredientes y procederemos a taparla con la parte de arriba de la calabaza reservada para tal fin.
Tan pronto como la vela dorada se haya consumido, incorporaremos sus restos al conjunto de ingredientes contenidos en la calabaza y procederemos a colocar la misma debajo de nuestra cama por espacio de quince días, encendiendo a diario una vela amarilla a Ochún y renovando, con mucha fe, nuestra petición de amor y armonía.
Transcurridos los quince días indicados, extraeremos del interior de la calabaza la piedra imán envuelta en el pañuelo amarillo y la ataremos a la pata de nuestra cama o a la parte interior del somier.
Para finalizar el ritual, deberemos llevar la calabaza y su contenido a un río limpio y dejarla flotando en sus aguas mientras encomendamos a Ochún la resolución del conflicto que vivimos.

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