Ritual de Obbatalá para potenciar la fertilidad

Independientemente de las muchas preguntas que nos podamos hacer al respecto de los porqués de una circunstancial infertilidad, lo que sí es cierto es que el reparto de la población mundial es irregular y hasta injusto.
Nosotros, que estamos convencidos de ser los mejores padres del mundo, los pedagogos más eficientes y los seres más ilusionados y amorosos respecto a la idea de vernos favorecidos con descendencia, somos quizá a los que la naturaleza nos pone más trabas. Y todo ello, a buen seguro, implique una lección a aprender, una faceta personal a considerar, una relación a replantear o un camino a recorrer o finiquitar.
Consideraciones al margen y una vez tengamos un diagnóstico objetivo de cuál es nuestro estado físico en lo que respecta al aparato reproductor, existen factores naturales que nos van a propiciar la descendencia, como pueden ser: no obsesionarnos con la idea de un hijo, dejarnos fluir en las relaciones, procurar romper la monotonía en cualquiera de sus vertientes, mantener tanto una vida como una dieta sana, hacer de la positividad y el optimismo nuestra marca personal y… seguir punto por punto el ritual que seguidamente vamos a comentar.
INGREDIENTES
1 recipiente hondo de color blanco.
1 paño de algodón blanco de aproximadamente un metro cuadrado
2 cucharadas de aceite de almendras dulces.
2 cucharadas de aceite de coco.
2 cucharadas de aceite de maíz.
8 pedazos de manteca de cacao.
5 flores de azahar.
8 velas blancas y cerillas de madera.
Esencia de jazmín.
PREPARACIÓN
Encima del paño pondremos el recipiente blanco y depositaremos en él el aceite de almendras, de coco, de maíz y los pedazos de manteca de cacao, mezclándolo todo hasta conseguir una pasta ligera. Acto seguido, sobre dicha masa dispondremos las cinco flores de azahar formando la figura de un pentágono.
A continuación, untaremos una vela con el aceite de jazmín, empezando por la mecha y continuando, muy suavemente, en dirección a su base. Encenderemos la vela con una cerilla de madera, mientras pedimos con humildad y fervor a Obbatalá, sincretizado en el Altísimo Jesucristo, nuestras esperanzas y deseos de una pronta maternidad. Dejaremos que la vela se consuma por completo y taparemos el recipiente con el mismo paño blanco hasta el día siguiente.
Durante ocho días, deberemos repetir el ritual de uncir y encender la vela mientras rogamos por nuestras intenciones. Transcurrido este tiempo, envolveremos todo el conjunto con el mismo paño blanco y lo llevaremos a lo alto de una montaña, depositándolo a los pies de un árbol.

Volver a Santería