Orúnmila, Orula u Orunlá

Sabio y adivino

orula

Orula

El Orixá Orunmila u Orula, como también se le denomina, es el único que posee los secretos adivinatorios de Ifá. Es el oráculo de la divinidad y se cree que vino al mundo para resolver todas las incógnitas y problemas de la Tierra y sus pobladores.
A Orunmila se le sincretiza en san Francisco de Asís.
Orula, profundo conocedor tanto del espíritu como de los secretos del hombre, a través de su inseparable tablero de Ifá, puede desvelar el pasado, ayudar en el presente y predecir el futuro, teniendo también la capacidad de prescribir remedios contra cualquier eventualidad e influir sobre el destino.
Es una de las deidades más científicas y respetadas por todos los Orixás. Sus labores son predictivas, filosóficas y precisas, y es en Orunmila en quien se refugian los demás Orixás cuando no pueden resolver algún problema, ya que la voz de Orunmila es la de la sabiduría, la experiencia, la predicción y el conocimiento atemporal.
Orunmila es una de las más importantes deidades yoruba que, con su conocimiento y sabiduría, coordina el trabajo de todos los dioses del panteón, sirviendo, además, de intermediario entre los Orixás y el hombre y entre éste y sus ancestros.
Orula u Orunmila es el dueño y señor de los cuatro vientos que representan el concepto de espacio-tiempo y de los cuatro puntos cardinales. Dueño absoluto del tablero de Ifá, Oráculo Supremo, y del Ekuele o cadeneta, mediante los cuales se comunica y media contra la adversidad, impone sus consejos con gran autoridad, severidad y buen hacer. Quien los desoiga o desacate, sea hombre u Orixá, se expondrá a caer víctima de sus castigos fruto de su inconmensurable ira.
Orula no se asienta en la cabeza y sólo se comunica a través de sus oráculos. Sus colores son el verde y el amarillo, carece de un baile específico y tampoco posee un banquete especial para honrarle.
Olodumare es uno de los pilares fundamentales de la religión yoruba, ya que en buena parte ésta tiene como misión fundamental la de interpretar los mensajes de los Orixás a los hombres a través de Orula o deidad de la adivinación. Los únicos que pueden interpretar las predicciones de Orunmila son los babalawos, estableciendo también una relación armónica con su Apetebí, considerada la esposa de la deidad y copartícipe de algunos de sus secretos.
Invariablemente, una Apetebí debe ser hija de Ochún. No obstante, el pleno acceso a los secretos de Olodumare sólo lo tienen algunos hombres rigurosamente seleccionados. El rango de babalawo no es accesible a ninguna mujer ni tampoco a un varón que no tenga sus inclinaciones sexuales muy definidas.
A Orula se le representa como una deidad anciana, sabia y poderosa. Con una voluntad de acero impone sus decisiones de forma drástica
El poder de Orula es tal que cuando reclama a alguien como mensajero o hijo suyo, éste tiene que abandonar el culto a cualquier otro Orixá para dedicarse exclusivamente a él. Los escogidos como hijos de Orula suelen ser personas bondadosas, propensas a tener sueños premonitorios. Son también profundos, generosos y sabios, dotados de una fuerte sensibilidad e intuición y su carácter pacífico suele inclinarse hacia la investigación y la espiritualidad. Todo ello les hace estar siempre dispuestos a dispensar su ayuda a cualquier persona, sea o no hermana de religión.

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