Olodumare

Olodumare el creador

Olodumare es el orixá que preside el panteón yoruba. El creador del cielo y de la tierra, el que envía la lluvia y hace que crezcan los cultivos. Es la fuente primigenia de toda vida, y es de él de quien el hombre obtiene su espíritu. Los yorubas creen que Olodumare es la esencia y la fuerza suprema de la que emana todo el Universo.
De todo lo dicho podemos vislumbrar que Olodumare personifica al Dios único y supremo, reconocido por todos los Orixás como la máxima autoridad y jerarquía, al que se le debe fidelidad, fe y amor absoluto.
Olodumare u Olorun, como también se le conoce, es una deidad inaccesible, elevada y distante a la que no se ofrecen sacrificios, no posee ningún rito, no tiene sacerdotes, ni símbolos, ni imágenes, ni templo y tampoco posee collares. Al ser un espíritu tan inconmensurable y elevado, tampoco podemos acceder a él directamente ni hacerle peticiones.
Olodumare, según la religión yoruba, es el creador universal, el rey que gobierna todas las criaturas y entidades. Es omnipotente, omnipresente y omnisciente. Él es el juez amantísimo, inmortal y sagrado.
Olodumare, como Ser Supremo, es el Dios Universal, Rey de la justicia, Divina Providencia, Juez supremo, excelso y misericordioso; es el principio y el fin de todas las cosas, el amor y el poder absoluto. Es la fuente de toda energía vital, incorpórea, intangible y sublime que interpreta todo lo existente y que seguirá proyectándose hasta el fin de los tiempos.
Todos los Orixás son los ministros de Olodumare, pero Obbatalá es su hijo más amantísimo, el intermediario directo entre este Dios supremo y el hombre. E incluso, para algunos ancianos yorubas, es la imagen o símbolo de Olodumare en la Tierra.
Si bien a este santo no se le asocia con rituales mágicos, sí que se le puede invocar mediante una de las magias más puras y sagradas: la oración. Orar es una forma de comulgar con la energía y con uno mismo. El rezo es una manera de fluir con el entorno que nos rodea y de expresar aquello que se alberga en nuestra alma y corazón.
Una cosa es la religión o el culto religioso y otra es el sentimiento de lo humano. Una persona puede emocionarse de forma vital al contemplar un templo o una figura divina, sin que ninguno de ellos pertenezca a la tradición de culto al que esté inscrito. Pero no por ello dejamos de sentir.
Si el lector lo considera oportuno y positivo para su existencia o vida, puede obviar la norma de la tradición santera e invocar con un padrenuestro, un salmo, un mantra u otro tipo de oración a la energía que se personifica en la esencia de Olodumare, si con ello puede apaciguar su inquietud o perturbación espiritual o anímica.

Volver a Santería