Ochosi

ochosi

san Humberto

El poderoso y guerrero Ochosi, sincretizado en la religión católica en san Humberto y también en san Norberto, es un Orixá mayor que, aunque no tiene la llave de las prisiones, ya que éstas pertenecen a Oggún, protege a todos cuantos tienen problemas con la justicia.
Ochosi es el Orixá de la caza, no en vano él mismo, al igual que Oggún, es un hábil cazador, aunque también se le reconoce como un pescador soberbio, un bravo luchador, un poderoso mago, un clarividente adivino y un portentoso hechicero. Las ceremonias dedicadas a Ochosi se suelen hacer al aire libre por la mañana, ya que vive en el monte y no le gusta estar encerrado. Las personas que solicitan o se creen bajo la protección de Ochosi no deben llevarse a engaño y ser absolutamente justos, sinceros y cumplidores con el Orixá, ya que lo mismo tiene la facultad de librar de la cárcel a quien no merece estar en ella como de hacer ingresar en la misma al culpable. En otro orden de cosas, Ochosi también ampara a todos aquellos que tienen que someterse a operaciones quirúrgicas, puesto que, como buen conocedor del monte y sus plantas, mantiene una estrecha relación con sanadores y médicos.
Los yorubas suelen representar a Ochosi como un guerrero de complexión fuerte, curtido por el sol y el viento, que lleva un gorro de piel de tigre o leopardo y un carcaj de la misma piel.
Sus atributos son tres arcos, tres flechas largas y tres cortas, tres lanzas, un machete, cuatro escudos, dos perros y dos pulseras de metal retorcido. En cuanto a los colores que le son propios, los estudiosos no se ponen demasiado de acuerdo. Unos dicen que sus tonos son el lila oscuro, el verde y el negro, mientras que otros defienden que le pertenecen el color ámbar y el azul oscuro.
Si se le hacen ofrendas, éstas deben servirse encima de una mesa cubierta por un mantel de color azul y coral. Le gusta que la misma se adorne con pieles de animales y tiene preferencia por las legumbres, la yuca y el tabaco en todas sus modalidades (seco, verde o en flor). En cuanto a sus animales predilectos, éstos son toda clase de pájaros que se puedan cazar, venados y chivos. El pescado, en general, tampoco le disgusta.
Cuando Ochosi monta o se incorpora en uno de sus hijos, su danza es muy rica y elástica, representando mímicamente los movimientos que se producen en los momentos de caza, que pueden ir desde otear el horizonte, emitir potentes gritos para levantar las piezas o correr para atacar directamente al animal al que se propone cazar.
Como ya hemos comentado en páginas anteriores, Ochosi, junto con Changó y Oggún, forma parte del tríptico de Orixás guerreros del panteón yoruba y tiene, intrínsicamente, rasgos de temperamento muy comunes a ellos.
Los hijos de Ochosi suelen tener una personalidad quizá un tanto primaria. Son rápidos de reflejos, listos y pendientes de cualquier oportunidad que les surja, que a buen seguro no dejarán escapar. Siempre alerta frente a los avatares que les pueda deparar el destino, necesitan sentirse libres. Con claras tendencias nómadas y bohemias, su núcleo familiar suele sufrir por dicha causa. No obstante, los hijos de Ochosi siempre se muestran leales y hospitalarios con respecto a las personas de su entorno y también muy protectores y amantes de su familia.

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