Obá

obá

santa Rita de Casia

Obá u Obá naní, como también se la conoce, es una Orixá mayor que rige cualquier tipo de espiritualidad, vida interior y conocimiento del mundo. En la religión católica se sincretiza con santa Rita de Casia, patrona de los casos imposibles.
Obá es reconocida como la esposa legítima de Changó y posee una curiosa historia: las leyendas yorubas cuentan que fue traicionada por la orixá Oyá, que estando terriblemente enamorada de Changó y muy celosa de su legítima mujer, planeó una trampa, induciendo a Obá a cortarse una oreja para que le diera a su bravo y libertino esposo el cocimiento de un caldo elaborado con dicho apéndice. Oyá la convenció de que con dicho cocimiento Changó siempre estaría a su lado, y a partir de que lo hubiese comido, ya nunca más correría en pos de otras mujeres. Cuando Changó se enteró de la mutilación de su esposa la repudió, pero nunca dejó de respetarla y protegerla.
Fue Obá la Orixá que enseñó a Changó a manejar el hacha de doble filo, a Oyá el machete de hierro y a Oggún el uso del yunque. Diosa generosa y altruista, tiene entre sus manos las llaves que abren y cierran las puertas que encaminan hacia la superación y elevan el espíritu del ser humano. Obá es el símbolo del amor, la fidelidad conyugal y de la propiedad y el poder equitativo y responsable.
A Obá, la imaginería yoruba la representa como una joven mulata, bella, delicada, dócil, noble, buena, triste y desilusionada, aunque muy fiel. Normalmente, lleva la cabeza cubierta con un pañuelo para disimular su oreja mutilada. Ella es la diosa que protege y reina en las aguas de los lagos y lagunas profundas y silenciosas.
Los atributos que distinguen a Obá son siete piedras planas, un yunque de madera, una brújula de metal, un timón, una máscara que figura la otra cara de la vida, una pluma, una espada, dos llaves y la representación de la oreja que le falta. Los colores que le pertenecen son el rosado, el lila y el amarillo pálido.
Si deseamos hacer una ofrenda a Obá, la mesa deberá estar cubierta con manteles de los colores que le pertenecen, es decir: rosados, lilas o amarillos. Le gusta la manteca de cacao, las cascaras pulverizadas de los huevos, las palomas, las gallinas, las chivas y las flores delicadas.
Obá no se asienta o posesiona de sus adeptos porque a dicha Orixá no pueden recibirla personas jóvenes. No baila, tampoco canta y cuando se recibe cubre la cara con una máscara para ocultarse de las miradas de los demás.
Los hijos de Obá son personas valerosas que se enfrentan a los fracasos y a las dificultades que se suceden en su vida con una gran entereza. Muy crédulas y de buena fe, acostumbran a ser incomprendidas y desgraciadas en el amor, sus experiencias sentimentales suelen estar llenas de celos, abandonos y amargura. No obstante, en lo que respecta al sector material e intelectual de su vida, sus méritos son públicamente reconocidos, poseyendo una imagen de abundancia y también de grandes éxitos.

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