Breve introducción a la santería

La santería no es mas que el resultado de sincretizar, de mezclar y adaptar la religión cristiana con la de los yorubas o locumy, que en su mayoría fueron esclavos africanos transportados y vendidos como ganado a las islas del Caribe, en las que se les obligaba a trabajar bajo el yugo del hombre blanco, «descubridor» y conquistador de un nuevo continente en los siglos XV y XVI.
En esos tiempos, centenares de miles de indígenas africanos fueron a parar, en contra de su voluntad, a muchos puertos de Norteamérica y Suramérica. En la isla de Cuba (en otros tiempos llamada «La Española»), La Habana y Matanzas fueron puertos muy transitados en los que los barcos esclavistas vendían su humana mercancía.
Y con estos seres humanos venían también al Nuevo Mundo, lógicamente, su lengua y su cultura, sus mitos, costumbres, religiones y leyendas. La explotación a la que fueron sometidos fue indescriptible. No solo estaban obligados a trabajar, sino que, además, eran condenados a muerte o a castigos brutales si desobedecían a sus amos en cualquier aspecto. Fueron también obligados a abrazar una nueva lengua, unas nuevas costumbres y una nueva religión, en este caso la cristiana, mayoritariamente.
Pero no se resignaron a perder a sus dioses, a perder lo mas sagrado y quizás la única posesión que les quedaba después de ser arrancados de su tierra y separados de sus familias. Además, tenían miedo de que los seres celestiales en los que creían arrojaran sobre ellos todo tipo de maldiciones si renegaban de su fe.
Axial, por un lado tenían el látigo o algo peor, y por otro, la ira divina. La decisión no era nada fácil. La solución, aunque no razonada por nadie en concreto, no estudiada como plan supremo, sino mas bien obedeciendo a la mas pura lógica del inconsciente colectivo de los esclavos, fue: mezclemos los panteones de ambas religiones, otorguemos a sus santos las características de nuestros dioses y viceversa, y así todos los seres divinos de una y otra religión se aplacaran y nos bendecirán.
Dicha mezcla obedeció a una de las cualidades del hombre, cualidades muy en desuso en nuestros tiempos: la fuerza de la fe. Les obligaban a dejar a sus dioses, pero antes de eso prefirieron mezclarlos, identificarlos con los del hombre blanco. Cualquier cosa antes que perderlos.
Y así pudieron conservarlos hasta nuestros días, adaptándolos de manera tan natural que a nadie se le ha ocurrido ya jamás volver a deshacer lo hecho. Al contrario, la Santería goza actualmente de muy buena salud gracias a la multitud de creyentes en sus dioses yorubas y santos cristianos, sobre todo en la isla de Cuba.

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