El milagro de las rosas

A partir de los 72 años Santa Rita quedó paralizada a causa de una enfermedad que enflaquece el cuerpo y lo debilita. Tres años después, estando postrada en cama, ocurrió uno de los sucesos más comentados de la santa pues es el que la asocia directamente a las rosas.
En pleno invierno, con el campo nevado en la región del convento, Santa Rita le pidió a una prima que la visitaba en su celda que le trajera unas rosas del huerto.
Las religiosas y la prima pensaron que la santa deliraba. No obstante, la prima fue hasta el huerto y comprobó maravillada que allí había crecido un frondoso rosal lleno de rosas rojas.
La noticia corrió de boca en boca, y multitud de gente fue a ver el rosal en el huerto.
Aquel suceso inexplicable hizo crecer la fama de Santa Rita, y fueron muchos los que quisieron conocer a aquella monja. Hay una tradición popular que consiste en tener en las casas, coincidiendo con la festividad de Santa Rita, un ramo de rosas previamente bendecido por el sacerdote del pueblo, para recordar a la santa y pedirle que bendiga el hogar.

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