Puntos débiles de Sagitario

signo sagitario

Steven Spielberg, nativo de Sagitario

El hecho de que Sagitario vaya por la vida raudo y desenfadado, y que a la vez quiera alcanzar el arco iris, hace que sólo vea lo que sus ojos quieren ver. En ese sentido, cuando Sagitario quiere conseguir algo tangible, pasa por alto aspectos que tienen más importancia de la que él o ella imaginan. Su defecto es empezar la casa por el tejado, cuando tan siquiera sabe si el suelo es lo bastante firme como para aguantarla.

En el plano afectivo Sagitario resulta bastante contradictorio. Por un lado necesita ser correspondido y que los demás le demuestren afecto, hasta el punto de mostrarse impertinente e inquisitivo para comprobarlo. Pero por otro, la necesidad de un espacio íntimo personal es tan grande en este signo, que rechaza de plano aquellos compromisos que coarten su libertad; una paradoja que muchas veces se vuelve en su contra.

Como además el nativo de este signo no soporta las manifestaciones del lado oscuro de la vida, como la injusticia, la corrupción o la mentira, suele aferrarse a una ideología como quien se agarra a un clavo ardiendo, incluso aunque le queme en la mano.

Pero el talón de Aquiles del signo es sin duda su exceso de optimismo, que le conduce a desperdiciar grandes dosis de energía. Muy orgulloso de su potencial creativo, Sagitario dirá que sí a un montón de propuestas que luego acabará dejando a medias. Además, cuando Sagitario se enfada, su furia se desencadena como una tormenta súbita, y a causa de su precipitación, luego tiene que pedir disculpas por el fuerte chaparrón.

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