Origen e historia de las runas

Cuando hacemos alusión a la cultura germano-escandinava, inmediatamente pensamos en los vikingos. Es cierto que las gestas y hazañas guerreras de estos grandes navegantes y comerciantes de los siglos VIII, IX, X y XI -piratas de los mares del norte, que colonizaron las islas Shetland, el norte de Escocia, el área de Dublín, Islandia, parte de Groenlandia y de quienes los historiadores sospechan que llegaron hasta Costa del Labrador, en América-permanecen grabadas en la memoria, aunque sólo sea por sus leyendas, mitos, dioses, héroes, sus conquistas y epopeyas. Sin embargo, si los vikingos impresionan y estimulan nuestra imaginación, no son más que las ramas de un árbol de raíces mucho más profundas, antiguas y complejas.

La leyenda mítica de la creación de las runas

Este árbol es Yggdrasil, el árbol cósmico, el árbol del mundo, el árbol culto, por decirlo de alguna manera, de la mitología germano-celta. Sus tres gigantescas raíces se sumergen: una en el universo de los dioses, otra en el mundo de los gigantes de hielo que vivieron en la Tierra antes de la creación del hombre, y la tercera en el reino de los muertos. Sus inmensas ramas cubren todos los mundos y penetran en el cielo.

Cerca de sus tres raíces brotan tres fuentes mágicas. La tercera de estas fuentes genera y regenera la vida. La leyenda cuenta que la mujer que beba o se lave en esta fuente queda fecundada.

Cerca de la segunda raíz, nace la fuente del saber, la ciencia y la sabiduría. El que moje sus labios en ella se saciará. Finalmente, próxima a la primera raíz, se encuentra la fuente sagrada del destino, el conocimiento absoluto del pasado, presente y futuro de los hombres y los dioses, unidos por un destino común.

Las Nornas, divinidades representadas a menudo por hilanderas, son las guardianas de esta fuente; equivalen a las Parcas griegas y romanas. Yggdrasil, el fresno sagrado dedicado a Wotan en la mitología germánica y a Odín en la mitología escandinava, significaba «el fresno, caballo de Yggr». Era Yggr otro nombre con que se conocía a Wotan y a Odín.

En la leyenda mitológica de Odín y el árbol del mundo, el fresno Yggdrasil, se encuentra el origen de las runas. Odín, después de varias pruebas para acceder a la sabiduría suprema, adquirir clarividencia y los poderes mágicos que presiden los destinos de los hombres y los dioses, se queda ciego y se sacrifica a sí mismo colgándose del árbol sagrado durante nueve días y nueve noches, sin agua ni comida.

Al final de este período de tiempo, recibe las runas, el lenguaje secreto del mundo que le permitirá recobrar la vista. Pero, a partir de este momento, Odín ya no ve los cosas como antes, se ha vuelto vidente.

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