Etimología de la palabras Runa

Estudiando la historia de las distintas lenguas indoeuropeas, los expertos han descubierto que el término runa está emparentado semánticamente con los conceptos de «sabiduría», «rumor, susurro» y «secreto, misterio», y han llegado a la conclusión de que el origen de esta palabra sería un la raíz sánscrita «ru», que significaría «misterio». De todo esto se desprende que los primitivos usuarios de las runas las consideraban un susurro de los dioses, un lenguaje secreto de sabiduría utilizado por los sacerdotes y magos para comunicarse con la divinidad, y que probablemente cada runa fue, en su origen, un ideograma creado por un chamán primitivo en un momento de iluminación con el fin de plasmar los primeros conceptos y las primeras nociones abstractas de la historia.
Aunque las runas que usamos en la actualidad son literales, es decir, que son letras (entre otras muchas cosas), se sabe que en su origen no lo eran, ya que los antiguos germanos aprendieron la escritura alfabética de los etruscos (que a su vez la habían aprendido de los fenicios), en épocas bastante tardías. No obstante, existen abundantes inscripciones prerrúnicas que datan de épocas realmente primitivas, y se sabe a ciencia cierta que las tribus germanas las usaban en magia y adivinación antes de conocer siquiera el concepto de «lengua escrita».
La historia de las runas está llena, en efecto, de misterios fascinantes. Muchas de las runas actuales proceden claramente del alfabeto fenicio, como nuestras letras latinas, lo que parece indicar que, simplemente, fueron importadas de los etruscos por los mercaderes germanos. Pero, curiosamente, tambien están documentadas en inscripciones germanas muy anteriores a la época en que se produjeron los primeros contactos y viajes a la Europa meridional. Y lo más misterioso y fascinante de todo es que muchos de esos signos también fueron utilizados por todas las culturas humanas primitivas, desde la sumeria hasta la cherokee, por citar sólo dos ejemplos, aunque no existe ninguna posibilidad de que se haya producido jamás el menor contacto entre dichas culturas.
La runa kaunaz, que se escribe como el signo «menor que» (<) y representa una k, es claramente una k sin la línea vertical o una c grabada en materia dura con instrumentos cortantes, pero a su vez está documentada en misteriosas inscripciones antiquísimas de la Europa septentrional, y es muy común en la pintura rupestre de cualquier cultura humana. Sea como fuere, lo que está claro es que las runas están cargadas de significados, son realmente antiguas y, como su propio nombre indica, encierran y ocultan «misterios» y «secretos» que se pierden en la noche de los tiempos.

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