El Oráculo de las runas

Al igual que el Tarot, que indudablemente es el arte de adivinación más utilizada actualmente, así como el I Ching y la geomancia, el oráculo de las runas no debe consultarse arbitrariamente, de cualquier manera ni en cualquier momento.

Tampoco es necesario que te impongas ciertos rituales casi religiosos para consultarlo, pero es bueno hallarse en condiciones ideales y, admitámoslo, cómodas y agradables.

Esto únicamente con la finalidad de darte las mejores oportunidades de, por una parte, reflexionar sobre tus preocupaciones en el momento en que deseas realizar una tirada con las runas y, por otra parte, hacer una interpretación de tus tiradas lo más clara y concreta posible.

Las preguntas que debes plantear

En efecto, una larga experiencia en la práctica de las artes adivinatorias ha llevado a los expertos a constatar que si bien muchas personas se muestran ávidas de saber, muy pocas están verdaderamente dispuestas a hacerlo. Por eso, las preguntas que debes formular antes incluso de consultar las runas, o cualquier otra arte adivinatoria, son las siguientes: «¿estoy dispuesto a escuchar la verdad?», «¿estoy dispuesto a ponerme en duda?», «¿soy capaz de extraer conclusiones útiles y positivas de las respuestas que el oráculo de las runas va a darme?».

Antiguamente se visitaban lejanos oráculos para despejar dudas importantes, pero hoy en día se puede consultar con facilidad a los llamados comúnmente videntes, término genérico que engloba todas las formas y prácticas de adivinación y que, en sí mismo, no significa gran cosa.

Sin embargo, antes de preguntarnos por la sinceridad, la integridad, la honestidad y las competencias del vidente en cuestión, preferimos incitarte a reflexionar sobre las motivaciones que te llevan a consultar los oráculos.

¿No es así como actuamos en la mayoría de los casos para que nos den seguridad, bienestar, incluso consuelo? A causa de la accesibilidad de los videntes de hoy, podemos actuar siguiendo nuestro impulso del momento, sin tomarnos un tiempo para reflexionar sobre lo que podemos esperar de las eventuales respuestas que el oráculo nos proporciona.

Ahora bien, antaño, como ya hemos dicho, las artes adivinatorias, aunque estaban al alcance de todo el mundo, no por ello dejaban de implicar una enseñanza y una iniciación que sólo podían transmitirse en cierto contexto. Este tipo de conocimientos siempre ha requerido una vía imciática para su accesibilidad.

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