Ceremonia de renacimiento

Este ritual actuará en diferentes planos simultáneamente. Por un lado, apunta a lograr el equilibrio interior de la persona que lo realiza; es una especie de limpieza de la mente y del espíritu que eliminará los bloqueos que tenga el oficiante. A la vez que actúe sobre esas trabas inconscientes, despertará los mecanismos de atracción y seducción que pudieran haber estado dañados por las experiencias dolorosas que se hayan vivido.
Quien lleve a cabo esta ceremonia adoptará, aun cuando no se dé cuenta de ello, una actitud física, mental y espiritual que le permita encontrar a otra persona con la que pueda formar un vínculo feliz y duradero.
El objetivo del ritual de renacimiento, en definitiva, es conseguir que quien lo ejecute recupere un estado interior original similar al que traía en el momento de nacer.
En los comienzos de la vida las habilidades necesarias para lograr la felicidad están intactas y son los problemas que se sufren a lo largo de los años los que acaban deteriorándolas o atrofiándolas. Es un proceso paulatino de desgaste que termina por distorsionar completamente la vida y el posible destino.
Aunque los pueblos que hace milenios crearon este y otros ritos no tuvieran una clara idea del poder del inconsciente, hoy se sabe que en esa zona oscura de la mente los símbolos tienen un peso muy importante; que es a través de ellos que se combinan las ideas y se promueven los cambios. Este ritual se basa en ese esquema y su ejecución representa un volver a nacer, puro y limpio como cuando se ha venido al mundo. Es fundamental que el lugar donde vaya a efectuarse la ceremonia sea preparado adecuadamente porque esa habitación, en el inconsciente del oficiante, representará el útero materno, un lugar al cual, según los psicólogos, se acude mentalmente mucho más a menudo de lo que cabe imaginar.
Para hacer este ritual, debe elegirse el día de la semana y la hora a la que uno mismo haya nacido; si se carece de este dato, el mejor momento para realizarlo será cuando el sol esté en el horizonte o perpendicular a éste; es decir, a las 0, 6, 12 u 8 horas (que se corresponden con la salida del sol, mediodía, puesta del sol y medianoche). Como no siempre se sabe en qué día de la semana se ha nacido, se adjunta a continuación un calendario perpetuo mediante el cual se puede averiguar, ya sea para este ritual o para otros que se propongan más adelante.
En caso de no conocerse con certeza el día y mes de nacimiento, se tomará el 21 de abril o 21 de septiembre (es decir, el día de comienzo de la primavera en los hemisferios norte y sur respectivamente).
Se buscará en el calendario perpetuo en qué día ha comenzado la primavera el año en el que se ha nacido, como si uno celebrara su cumpleaños ese día.
Cómo utilizar el calendario perpetuo
Para averiguar en qué día de la semana ha caído una fecha consultar el siguiente calendario.

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