Sueños que presagiaron catástrofes

El graffiti no tiene nada de novedoso, y en principio, la aparición de las palabras «Recuerde Pearl Harbour» pintadas en la acera frente a la entrada de la escuela primaria de Owensville, Indiana, apenas habría sido reseñable por si misma. Pero si recordamos que el ataque japonés a la base naval de Hawai se produjo el 7 de diciembre de 1941, no puede por menos de sorprendernos que la pintada apareciera el 7 de diciembre de 1939.
A menos que alguien tuviera sus propias razones para conmemorar esa base naval o que los recuerdos de la gente estén equivocados, la precoz aparición de ese mensaje parece apuntar a un caso de premonición. No seria el primero en la historia. Ya en la Antigüedad se observó que ciertas catástrofes
habían sido intuidas antes de que se produjeran. El fenómeno se halla estrechamente asociado con las premoniciones de muerte, pero funciona en una escala más amplia, abarcando no sólo destinos individuales, sino también guerras, crímenes violentos y catástrofes naturales.

Profeta del destino

El historiador judeo-romano Flavio Josefo ofrece, en su descripción de la guerra judia contra Roma, uno de los primeros ejemplos de videntes cuyas predicciones demostraron ser correctas. Josefo cuenta que hacia el 62, d.C. un tal Jesús, hijo de Ananias, empezó a augurar una serie de tragedias que supuestamente sucederían en Jerusalén. Como se sabe, en el 66 se produjo una revuelta en la que el templo fue destruido y que culminó en la diáspora judía. El citado Jesús fue arrestado y torturado, pero no dejó de anticipar tragedias para Jerusalén, antes y después de los enfrentamientos, hasta que la ciudad fue sitiada. Sus profecías se habían cumplido, pero Jesús solamente enmudeció cuando, en el fragor de la batalla, le cayó una piedra en la cabeza y lo mató.

Asesinato intuido

Quizás a causa de su crudeza y dramatismo los asesinatos políticos parecen acaparar todo tipo de sueños y visiones premonitorias. De todas ellas la profecía que más publicidad ha recibido en nuestros tiempos es la del atentado que acabó con la vida del presidente americano John F. Kennedy en Dallas en noviembre de 1968. Esa predicción fue realizada por Jeanne Dixon, una clarividente americana que se había hecho famosa gracias a sus columnas, publicadas en periódicos de todo el país, y a sus comparecencias televisivas. En su biografía autorizada, escrita dos años después de la muerte de Kennedy, la adivina afirma haber tenido repetidas premoniciones de la tragedia. La primera de ellas se produjo once años antes del suceso, y la última el mismo día del asesinato. La señora Dixon sostiene que ese día anunció a dos damas de la alta sociedad con las que almorzó que iba a suceder algo terrible. Concretamente, citó una entrevista que había dado a la revista Parade en 1956 en la que afirmaba haber adivinado que «un presidente democrático de ojos azules elegido en 1960» sería asesinado. De hecho, el artículo publicado no era tan específico. Sus palabras eran: «En cuanto a las elecciones de 1960, la señora Dixon cree que serán dominadas por el candidato laborista y ganadas por el demócrata. Pero éste será asesinado o morirá mientras ocupe el cargo, aunque no necesariamente en su primer mandato». La veracidad de la predicción aún resulta sorprendente, aunque quizá lo sea menos a la luz de una conocida serie de coincidencias según la cual todos los presidentes americanos que han sido elegidos en un año terminado en cero han muerto mientras ocupaban el cargo, desde los tiempos de Lincoln. Además del propio Kennedy, Lincoln (1860), Garfield (1880) y McKinley (1900) fueron asesinados con arma de fuego, mientras que Warren Harding (1930) y F.D. Roosevelt (1940) murieron siendo presidentes. Esa cadena de coincidencias se rompió finalmente con Ronald Reagan (1980), quien sobrevivió a un intento de asesinato en 1981 y fue elegido en dos ocasiones.
En cierto modo, la historia de John Williams, un ingeniero de minas de la localidad de Redruth, en Gornualles, en el suroeste de Inglaterra, constituye un ejemplo de premonición más convincente. Durante la noche del once de mayo de 1813 Williams soñó que estaba en la Cámara de los Comunes, en Westminster, en presencia de un hombre de escasa estatura vestido con un abrigo azul y un chaleco blanco. Ante la mirada de Williams, otro hombre, vestido con un abrigo marrón de botones amarillos, sacó una pistola y disparó contra el hombre bajo. A continuación el pistolero fue detenido, y Williams recuerda que le dijeron que la victima era el «ministro». Al despertar contó el sueño a su esposa y después volvió a dormirse, pero volvió a soñarlo dos veces. Al día siguiente contó la historia a todo el mundo.
Ese mismo día, más tarde, William vio a su hijo, que acababa de llegar de Truro con las noticias del correo de Londres. La tarde anterior se había producido un asesinato en la Cámara de los Comunes. La victima era Spencer Perceval, el primer ministro británico y ministro de Finanzas, que había sido asesinado por John Bellingham, un agente de bolsa de Liverpool en bancarrota. Aunque Williams jamás habia visto a esos hombres, la descripción que facilitó de ellos y de sus ropas encajaba perfectamente con lo sucedido. En una posterior visita a Londres Williams llegó a identificar el lugar donde se habia producido el asesinato sin que nadie se lo mostrara.
profecias
En 1941 el ataque japonés a la base naval estadounidense de Pearl Harbour, en la imagen, costó la vida de más de dos mil personas, e involucró a Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial. Este ataque por sorpresa podría haber sido preconizado por un ciudadano desconocido de Owensville, Indiana, con dos años de antelación.

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