Premonición en las Highlands escocesas

Una de las tradiciones proféticas más arraigadas es la de las Highlands, las montañas de Escocia. Esta tradición aparece documentada al menos desde el siglo XVII. Según un erudito en la materia que vivió en el siglo XIX, la existencia de uno o más individuos con poderes de clarividencia era «un hecho indiscutible en prácticamente todas las comunidades más rurales». El escritor Samuel Johnson investigó el fenómeno a lo largo del viaje que hizo en 1778 a las islas occidentales de Escocia y concluyó que «los isleños de todos los niveles de rango y comprensión lo admiten umversalmente, excepto los sacerdotes, que lo niegan umversalmente». El propio Johnson se inclinaba a dar crédito a esas historias.
De los miles de individuos supuestamente clarividentes el más recordado es Goinneach Oddhar, conocido como el vidente Brahan. Oddhar nació a principios del siglo XVII en la isla de Lewis, perteneciente a las Hébridas Exteriores escocesas. Durante la mayor parte de su vida trabajó en una granja cercana al castillo de Brahan, en el cabo del estuario de Cromarty, unos 15 km al noreste de Inverness. Según la tradición, sus poderes procedían de una piedra mágica, pero otros relatos afirman que un espíritu ofreció esa piedra a su madre, y un tercer grupo, que la encontró él mismo después de quedarse dormido en un montículo de hadas.
Como casi todos los videntes de las Highlands, a Oddhar sus dones le depararon pocas alegrías, y en ningún momento trató de explotar su talento. Al parecer, las visiones sobre el futuro se le presentaban inesperadamente. Según la tradición, hizo varias docenas de profecías, pero como ninguna de ellas fue escrita no se puede estar seguro de la veracidad de todas. Según las versiones que nos han llegado, Oddhar hizo predicciones asombrosas. Así, en una ocasión vio las montañas de la región de Ross cubiertas de cintas, imagen que se considera una premonición de las carreteras que acabaron por recorrerlas. Otra vez, mientras cruzaba el campo en el que posteriormente se celebraría la batalla de Culloden, en la que los que quedaban del ejército escocés de Carlos Eduardo Estuardo sería derrotado por las tropas hannoverianas en 1746, Oddhar detuvo su marcha y se estremeció, señalando que un día en ese lugar se cortarían muchas cabezas.
Al igual que los profetas que le precedieron, Oddhar tuvo un trágico destino a causa de sus poderes. En cierta ocasión su evidente clarividencia ofendió a la condesa de Seaforthy fue sentenciado a muerte. Pero antes de su ejecución supuestamente se vengó relatando con todo lujo de detalles la desaparición de la familia Seaforth, predicción que se vería cumplida casi al pie de la letra dos siglos más tarde.
Algunas de las profecías de Oddhar que quedan por cumplir resultan igualmente intrigantes. Una de ellas recogía todo el futuro de las Highlands. Oddhar vio que un día las ovejas sustituirían a los humanos en buena parte de la zona. Más adelante también esos animales desaparecerían, y la tierra pasaría a manos de unos «propietarios mercaderes», y después se convertiría en un vasto parque de ciervos, pues sus habitantes habrían desaparecido tiempo atrás, dirigiéndose hacia islas desconocidas. Pero también esa época terminaría. Al final, los ciervos, junto con los demás animales del bosque, serían exterminados por una terrible lluvia negra, y la gente acabaría volviendo a esas tierras.

¿Un desastre nuclear inminente?

Gran parte de esta visión parece haberse cumplido. A lo largo del siglo XVIII buena parte de la población fue expulsada de las Highlands para conseguir más sitio para el ganado. Ciertamente, muchos habitantes de la zona emigraron. Con el paso del tiempo la crianza de ovejas dejó de ser rentable, y las grandes propiedades fueron vendidas como centros para el acecho y la caza de ciervos.
La última parte de la profecía aún está por cumplirse. Otra de las predicciones de Oddhan que no se ha realizado aún sugiere cómo ello podría ocurrir. El vidente dijo que un día, una vaca parda sin cuernos emergería de las aguas del estrecho del Minch, que separa las Hébridas de las tierras escocesas, y con sus mugidos derribarían las seis chimeneas de la Gasa de Gairloch, en la parte occidental de Ross. Recientemente unos submarinos nucleares han sido desplazadas a las costas de Escocia, y hay quien se inclina a interpretar las palabras del profeta como una profecía de un accidente nuclear que aún no ha sucedido.

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