Los secretos de Fátima

profecias

Una fotografía de los tres pastorcillos que contemplaron la visión de Fátima. Tenían diez, nueve y ocho años.

El 18 de mayo de 1917 tres niños guardaban un rebaño en las inmediaciones de Fátima, en el centro de Portugal, cuando sucedió algo sorprendente: de pronto vieron una luz brillante en las ramas de un roble. Dentro de ella apareció una mujer que les pidió que no se asustaran y les prometió que volvería al cabo de un mes.
Los niños contáronlo que habían visto a sus padres. Aunque éstos se mostraron escépticos la noticia se difundió, y el i3 de junio unas 50 personas siguieron a los niños a la hondonada. La mujer se apareció de nuevo a los niños, prometiéndoles que volvería. Los demás observadores no la vieron, pero hablaron de una especie de nube brillante.
El 13 de julio se reunieron allí unas quinientas personas. La mujer, que por entonces ya se había identificado como la Virgen María, comunicó a los niños una revelación que se mantuvo en secreto durante muchos años. A continuación anunció que aparecería tres veces más, y que durante su última aparición, en octubre, ofrecería una señal.
La popularidad de las visiones iba en aumento. En la aparición correspondiente al mes de agosto las autoridades locales decidieron custodiar a los niños para evitar un alboroto popular. Pero al salir vieron a la virgen, quien les reiteró su promesa para el mes de octubre.
Por entonces el asunto era ya motivo de debate en la prensa nacional. El día señalado, al menos 50.000 personas acudieron al lugar. Entre los testigos habia varios periodistas escépticos. Había estado lloviendo, pero a la hora prevista el cielo se despejó y la multitud pudo ver cómo el sol adquiría una tonalidad plateada, como en medio de una niebla. A continuación el sol describió lo que cierto editor calificó de «danza macabra»: giraba como una peonza, después trazaba una especie de espiral descendente hacia la Tierra y al cabo ascendía de nuevo. Entretanto, a ras de suelo pudieron verse unos extraños fenómenos visuales. Algunos testigos dijeron que la luz adquiría una tonalidad azul oscuro y después se volvía amarilla.
Esta exhibición pudo verse a diez kilómetros de distancia. Aparentemente, su objetivo era reforzar el mensaje que la Virgen había dado a los niños el trece de julio. En esa fecha los niños dijeron solamente que la Virgen había pedido que en ese lugar se construyese una capilla dedicada a ella para que la gente pudiera rezar por la paz. Pero, posteriormente, Lucía dos Santos, la mayor de los tres niños (los otros dos murieron de gripe en los dos años siguientes a la aparición), describió lo sucedido con más detalle en tres versiones elaboradas en 1986,1942 y 1944 respectivamente, que metió en unos sobres sellados y entregó a las autoridades eclesiásticas: eran los famosos «secretos de Fátima».
Una triple revelación
Según Lucia, lo primero que la Virgen reveló a los niños fue una visión del infierno como un mar de llamas. Después les dio un mensaje: dijo que la Primera Guerra Mundial, por entonces en su apogeo, acabaría pronto, pero que, si la gente seguia ofendiendo a Dios, durante el pontificado del siguiente Papa estallaría una segunda guerra que sería precedida por una extraña luz en el cielo. Para prevenir mayores daños, la Virgen pidió que Rusia, que pronto seria tomada por los bolcheviques ateos militantes, le fuera consagrada a ella y sólo a ella, y que se realizaran determinados rituales católicos. Si eso se hacia, Rusia sería convertida en su momento y en el mundo reinaría la paz.
El siguiente papa, Pió XI, falleció en enero de 1989, inmediatamente antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial. Lucia, que posteriormente se metió monja y en el momento en que se escribe este libro sigue viva a los noventa y cinco años, explicó esa pequeña discrepancia recordando que, en realidad, la guerra habia empezado en 1988, cuando Hitler invadió Austria. Seis semanas antes de ese acontecimiento se produjo una extraña luz en el cielo que causó comentarios por doquier. El diario New York Times dedicó a la noticia el siguiente titular: «Una aurora boreal sobresalta a Europa: la gente escapa atemorizada».
La tercera parte de la revelación permaneció oculta en el Vaticano hasta que fue publicada en el año 2000. Resultó ser otra visión. Los tres niños habían contemplado un hombre con una túnica blanca al que habían reconocido como el papa. Ese hombre guiaba una muchedumbre de creyentes por una empinada colina. Una vez arriba, los peregrinos se acercaban a una cruz toscamente tallada, y cuando se arrodillaban para rezar junto a ella eran acribillados por unos soldados en medio de una lluvia de balas y flechas.
Al hacer pública la profecía, Juan Pablo II expuso su convicción de que ésta se habia cumplido en el intento de asesinato hacia su persona sucedido en 1981. El ataque, al parecer instigado por los servicios de seguridad de los países del este, se produjo en Roma el trece de mayo, exactamente sesenta y cuatro años después de la primera aparición de la Virgen. Guando se recuperó, el papa Juan Pablo viajo hasta Fátima para dar gracias por seguir convida, y dejó una de las balas que le habian disparado en la capilla católica que hoy dia domina el pueblo. Dos años después celebró una misa en la que consagraba Rusia a la Virgen, tal como la aparición de Fátima habia solicitado. Los creyentes insisten en que menos de un año después Mijail Gorbachov llegó al poder en la Unión Soviética, y que con él se inició el desmantelamiento del viejo sistema soviético antirreligioso.

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