Los orígenes remotos de la astrología

profecias

En este mojón babilónico aparece el rey Melishpak npresentando a su hija ante Nanna, el dios Luna.

Hace mucho tiempo el sistema adivinatorio más satisfactorio desde el punto de vista intelectual era la astrologia, ya que proponía una visión holistica del universo donde la Tierra ocupaba el lugar central. Una especie de maquinaria de relojería colosal hacia girar las estrellas y planetas en sus órbitas entorno al mundo de los humanos por rutas predestinadas e infalibles. Mediante una intensa concentración mental, el astrólogo podría deducir a través de reglas matemáticas el orden del universo, extrapolando no sólo los movimientos de las estrellas, sino también la gran influencia que supuestamente ejercían en el mundo sublunar.
Los orígenes de la astrologia se remontan a Babilonia, la primera civilización que otorgó al estudio de los cielos los atributos de una ciencia seria. Desde un principio se estableció una conexión entre los sucesos de la Tierra y los del cielo-, de hecho, los sacerdotes contemplaban el cielo en busca de presagios. Ha llegado hasta nuestros días una colección conocida como Enuma Anu Enlil que consta de más de siete mil comentarios escritos en unas tablillas cuneiformes halladas en Ninive en la excavación de la biblioteca del rey asirio Asurbanipal. Dicha colección revela que la civilización babilónica seguía de cerca fenómenos como las aureolas lunares, eclipses e incluso las primeras apariciones de los planetas, considerando que esos signos indicaban buena o mala suerte para el Estado, y especialmente para la familia real, que al parecer era la mecenas fundamental de los adivinos.
Durante la antigüedad la reputación de los astrólogos babilónicos se extendió por todos los confines de Oriente Medio. Ellos eran los «caldeos» que aparecen mencionados en la Biblia, cuyo nombre acabó convirtiéndose en sinónimo de leer el futuro en las estrellas. También fueron ellos los primeros en descubrir el curso de la eclipica, el camino que sigue el sol por las estrellas fijas en el transcurso de un año, tal y como se observa desde la Tierra. Este descubrimiento sentó los cimientos de la astrologia.
Contempladores del zodiaco
Al parecer, la astrologia propiamente dicha apareció a partir del 330 a.C., fecha en la que Alejandro Magno conquistó Macedonia, al producirse los primeros contactos de la cultura babilónica y la griega. En Alejandría, ciudad fundada por Alejandro Magno en la costa mediterránea de Egipto, se desarrolló un nuevo centro cultural en el que, siguiendo la división duodecimal ya establecida para los meses, unos sabios griegos dividiéronla eclíptica en doce secciones equidistantes, cada una de las cuales cubría 30° de los 360° que constituían la trayectoria solar. Cada sección se asociaba a la forma de las estrellas visibles en la correspondiente parcela del cielo nocturno. No olvidemos que según la astronomía de la época la Tierra estaba en el centro del universo, con el sol y las estrellas girando en sus órbitas entorno a ella y el telón de fondo de las estrellas fijas. Así fue como las doce constelaciones acabaron conociéndose como los signos del zodiaco.
Las doce casas en las que se dividió la eclíptica constituyeron la base de la astrología; el tablero de ajedrez en el que se desarrollaba el juego del destino. Los planetas, por su parte, eran las piezas de ese juego, aunque no estaban fijas. Al contrario; se creía que sus movimientos eran muy influyentes. En el mundo antiguo sólo se conocían cinco planetas, y en los primeros tiempos a cada uno se le asignaron determinadas características. Los astrólogos alegarían que esa atribución era empírica y que se basaba en una prolongada experiencia en ese campo. Así, Marte se asociaba con la asertividad y la agresividad; Venus, con el amor y la belleza; Júpiter, con el optimismo y la justicia, Saturno, con la cautela y el sentido práctico, y Mercurio, con la rapidez y los mensajes. De modo análogo, las constelaciones adquirieron misteriosamente sus propias personalidades: Leo, espléndido y autoritario, Géminis, rápido y polifacético, y asi sucesivamente. La combinación de planetas y constelaciones, complicada y refinada a través de divisiones y subdivisiones sofisticadas y aparentemente interminables, dio lugar a la astrologia.
En aquellos tiempos era casi la ciencia perfecta, pues vinculaba todos los aspectos de la vida en la Tierra con el funcionamiento del resto del universo, que operaba a modo de una gran maquinaria. En su forma extrema, la astrologia era completamente determinista.