El final de los tiempos

El mensaje de Juan hacía alusión nada más y nada menos que al fin del mundo. Para ello, empleaba términos estrechamente relacionados con la tradición prof ética del Antiguo Testamento, inspirándose especialmente en la gran batalla del «fin de los tiempos» entre Israel y el pueblo de Gog y Magog a la que había aludido Ezequiel.
Además de la bestia con diez cuernos que representaba a Roma, Juan introdujo una bestia con dos cuernos que «hace a la tierra y a sus habitantes venerar a la primera bestia», la cual probablemente fuera un símbolo del culto imperial que exigía a los ciudadanos del Imperio venerar al emperador como si fuera un dios. Ése es el contexto en el que hay que ubicar la alusión al «número de la bestia», recurso del que Juan se valió para especificar su objetivo. «Esto requiere sabiduría», escribió. Que el que tenga entendimiento calcule el número de la bestia, pues es un número humano, y su número es 666. Evidentemente, Juan estaba empleando un código numérico. Por entonces los numerales árabes aún no habían aparecido, y las cifras se representaban mediante letras: la letra romana C correspondía al 100, etcétera. Muchos autores han intentado descubrir la identidad de la bestia ofreciendo ingeniosas interpretaciones de ese número combinando diversos términos grecolatinos, pero con toda probabilidad están equivocados. Para mayor seguridad, Juan había recurrido a su lengua materna, el hebreo. En ese idioma, las letras del sintagma Nerón Kaisar (la traducción común de ‘Emperador Nerón’ al griego de la época) sumaban exactamente la cifra requerida. Hasta aquí, la visión de la bestia romana engullendo a los cristianos carecía de elementos profetices; con esa imagen, Juan no hacía más cpe describir el mundo tal como lo veía. Pero en estadios posteriores del Apocalipsis el autor abandonó el presente para remontarse a un futuro remoto. La visión de Juan no puede tacharse de poco concreta. El profeta predijo un gran conflicto entre la bestia y un guerrero celestial montado en un caballo blanco, seguido por 144.000 fieles; imágenes de Cristo y de la Iglesia cristiana. Después de una terrible matanza los justos vencerían, y Cristo gobernaría el mundo durante mil años junto con los mártires resucitados. Al final de los tiempos, Satán, que habría sido enviado al pozo sin fondo, sería liberado de nuevo y encabezaría una revuelta apoyado por las tropas de Gog y Magog, las mismas que asediaron Jerusalén. Pero desde el cielo arderían unas llamas que los consumirían, y Satán sería arrojado a un lago de fuego. A continuación llegaría el Juicio Final, momento en el que los justos muertos serían resucitados, y el resto, arrojados a las llamas. Eso no es todo: la visión anticipa el surgimiento de un cielo y una tierra nuevos, y la llegada de la Nueva Jerusalén (consulte el recuadro superior), en donde los fieles resucitados vivirían para siempre, iluminados por el fulgor divino.
Aunque el Apocalipsis aborda el fin de los tiempos, muchas de sus imágenes se basan en la fe y no en el juicio racional. Pero la visión de Juan resultó ser muy atinada, al menos en lo relativo al Imperio romano. Después de todo, la Iglesia perduró más allá del declive del Imperio romano, y con las invasiones bárbaras del siglo V d.C. la misma ciudad de Roma fue derrotada, cumpliendo las profecías del Apocalipsis.

La profecía de Gog y Magog

Un elemento del día fatídico del Apocalipsis que ha atraído mucho la atención es el asalto de Jerusalén por parte del ejército de Gog y Magog. El párrafo evoca una profecía similar del Antiguo Testamento, concretamente del Libro de Ezequiel. En ella, «Gog, del país de Magog» , que está «en las tierras situadas más al norte» , liderando una coalición de poderes ataca Israel. Han surgido varias teorías que tratan de identificar a Gog. Así, durante la década de los cincuenta se puso de moda asociar a Gog con la Rusia de Stalin. Según dichas hipótesis, Rusia invadiría Israel; pero eso nunca sucedió. Con la disgregación de la URSS esos temores se dispersaron, cosa lógica según los que interpretan el Apocalipsis literalmente, ya que, según Juan, el ataque de Gog sólo se producirá después de que los santos gobiernen el mundo durante mil años.
hechizos
La guerra del dragón luchador y la bestia de los mares, de la escuela francesa de miniaturas del Apocalipsis (siglo XIII). Al escribir el Apocalipsis, san Juan utilizó la visión del profeta Daniel de una bestia con diez cuernos saliendo del mar. Para Daniel, esa figura representaba a la dinastía griega de los Seleucidas, que había dominado a los griegos. Pero en tiempos de Juan el Impeño perseguidor era la Roma de Domiciano, y la víctima del ataque la comunidad cristiana.

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