Qué esperar de Piscis

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William Hurt, nativo de Piscis

Afectivamente un Piscis es como una cálida manta que nos arropa en los momentos de frío, o como la brisa fresca que nos da fuerzas para seguir avanzando en un caluroso día de verano. En el caso de tener que compartir el mismo suelo con Piscis, éste, con su manera particular y testaruda, se ocupará de aquellas tareas que por lo general nadie quiere hacer. No por ello habrá que aprovecharse de él; uno no quiere que antes o después le llueva una de las famosas descargas emocionales de este acuático nativo.

Como amigo, Piscis es una delicia. Siempre pendiente de los demás, captando al vuelo los deseos y necesidades de otros, Piscis se suele convertir rápidamente en un entrañable amigo al que se le coge un cariño especial. De alguna manera este nativo espera que un día reviertan sobre él al menos una parte de las buenas intenciones y de los sacrificios que hizo por los demás. La verdad es que ayudando a un amigo de este signo da la sensación de estar ayudándose a uno mismo. Pocas personas son capaces de mostrar el agradecimiento como lo hace Piscis.

Cuando el amor estrecha lazos, las cosas empiezan a resultar un poco más complejas. El deseo y el placer debilitan al nativo de este signo. Una vez decaiga el estado de enamoramiento inicial, es bastante frecuente que parte de las virtudes que acostumbraba a cultivar, desaparezcan o sean ocultadas por un espeso ambiente de somnolencia que envuelve a Piscis haga lo que haga.

A la hora de tener que compartir trabajo, espacio y tiempo con un Piscis, la lentitud y la parsimonia con que se toma las cosas llegará a desesperar hasta al más pintado. Con Piscis siempre se tendrá la sensación de estar navegando, de que en lugar de pisar tierra, sólo se consigue espuma. Como contrapunto habrá que valorar la constante atención que tiene puesta en sus compañeros y personas con las que interacciona.

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