Nacidos bajo el signo de Piscis

piscis

Michel Angelo Buonaroti, nativo de Piscis

La gran facilidad con que Piscis se adapta a todo tipo de ambientes le permite abordar las más diversas tareas con la mayor naturalidad. Existe una clase de Peces que se empeña en nadar a contracorriente y que por lo general es capaz de causar cambios profundos en la sociedad. Tal es el caso de Albert Einstein que, a pesar de ser un gran místico, revolucionó la física y la forma de ver el mundo con su teoría de la relatividad.
Piscis es un signo de artistas de todo tipo. Los mejores bailarines del mundo como indiscutiblemente han sido Nijinsky y Nureyev pertenecen también al gran cajón de sastre que es el último signo del Zodiaco. En el mundo de la música Piscis es el signo por excelencia: Rimsky-Korsakov, Chopin o Handel así lo corroboran con la majestuosidad y el sentimentalismo de su obra.
En el mundo del espectáculo Piscis encuentra todo un filón creativo. Tal es el caso de Bruce Willis. La versatilidad de este actor, que lo mismo puede encarnar a un pistolero -su filmografía en este sentido es muy amplia-, que a un psiquiatra ribeteado de místico -recordemos la película El sexto sentido-, es algo que se debe a la flexibilidad de un signo móvil, y perteneciente al elemento Agua, como es Piscis. Esta doble característica les permite navegar por el mundo de los sentimientos con una movilidad increíble. Como ya hemos mencionado, muchos son los ejemplos que se pueden traer para ilustrar la capacidad de los Piscis para la representación teatral o cinematográfica, para la poesía o la música. El dominio de los registros emocionales hacen de Bruce Willis un personaje ambiguo, a caballo entre el sinvergüenza y el santo, lleno de un turbio encanto propio de Neptuno, su regente. Igual nos ofrece la imagen del juerguista pillín que la del tosco gángster, o la complejísima representación del protagonista de su gran película Doce monos. Sólo un hombre acostumbrado a los vuelos de la más disparatada imaginación en el terreno personal, puede llegar a identificarse con ese hombre que viaja a través del tiempo, maltratado, esclavizado, incom-prendido, pero movido por un afán abnegado de salvar a la humanidad. El trastrueque de los planos temporales y espaciales hacen difícil seguir la trama, pero Bruce Willis se mueve en ella como pez -y nunca mejor dicho- en el agua: igual de escurridizo e igual de libre. A través del espesor de su corpachón, y más allá de sus borracheras y sus juergas -tan típicas de Piscis-, se entrevé un alma delicada, que ha vislumbrado otros horizontes, más lejanos que los meramente terrestres, y que tiene la capacidad de comunicar sus experiencias al público, con total maestría.

Volver a Piscis
Volver a Signos de Zodíaco