Los excesos que pierden al nativo de Piscis

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Liza Minnelli, nativa de Piscis

Pocos signos del Zodiaco tienen tanta fama de tragones como Piscis. Los placeres culinarios embriagan los finos sentidos del nativo de los Peces, el cual es capaz de realizar auténticos «viajes» a través del mundo de las especias y los aromas. Se dice que por la boca muere el pez, y en este caso particular así es, pero no por lo que sale de ella, sino por lo que entra. Además de tragón, Piscis es un gran bebedor y prácticamente no conoce limitación alguna a la hora sentarse a la mesa.

Cuando a un nativo de este signo le da por fumar o por cualquier otro tipo de toxicomanía, aunque sea perfectamente compatible con su vida cotidiana y familiar, no es capaz de controlarse. Es más, se puede decir que a Piscis le atraen las borracheras y otras pequeñas y divertidas intoxicaciones. Pero es curioso cómo algunos de los Peces que están dispuestos a nadar a contracorriente, llegan a encontrar en algunas actividades un estado semejante al de la embriaguez. La hiperventilación que se consigue a través de algunos instrumentos musicales o por medio del deporte, o simplemente a través de la risa y la diversión, puede ser el mejor sustituto natural.

Otra de las fuentes de excesos y de abandono personal, que para este signo en particular constituye todo un vicio, lo ofrece la vida onírica. Piscis es un tremendo dormilón que se puede pasar una vida entera soñando que está despierto.

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