La felicidad y el destino para Piscis

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Nat "King" Cole, nativo de Piscis

En ocasiones el vivir experiencias grandiosas, que no tienen por qué ser intensas, es fuente de júbilo y alegría para Piscis. La vida sujeta a los márgenes que impone la sociedad, la rutina y el sentido común a veces puede resultar toda una prisión para el nativo de este signo.

Hay pues que traspasar los límites personales para que Piscis se sienta a sus anchas. Al igual que el pez que nada en el océano, el nativo de este signo no conoce fronteras ni márgenes que diferencien las diferentes experiencias que le ofrece la vida.

Sin embargo y a pesar de todo, el signo de Piscis está siempre sujeto a padecer largos períodos de soledad que le obligan a tomar contacto consigo mismo. Las prisiones involuntarias y los destierros amenazan siempre a las personas de este signo. Y cuando se habla de destierro en el caso de Piscis hay que pensar en las sensaciones que puede provocar en este nativo el verse alejado de las personas que quiere.

El destino parece pesar gravemente sobre este signo que en numerosas ocasiones tiene sensación de encontrarse cara a cara con él. Relaciones como predestinadas, situaciones de la vida que parecen extraídas de los propios sueños del individuo y un sinfín de experiencias que rayan con la parapsicología, suelen darse con gran frecuencia en la vida de estos nativos.

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