Rituales curativos de la noche de san Juan

Son días mágicos el del solsticio de verano y la noche de San Juan, en los que todo es posible, y en los que las cosas animadas é inanimadas parecen adquirir otra dimensión. La fiesta solsticial se extiende en todas las facetas de la vida. Desde el comer, la más básica, a la más sublime, enamorarse. Y así existen innumerables ritos que para el antropólogo Julio Caro Baroja giraban en torno a once prácticas de origen indoeuro­peo que clasificó de la siguiente manera:

1.- Creer que el Sol sale bailando la mañana de San Juan.

2.- Bañarse o pasearse descalzo sobre la hierba humedecida por el rocío, a fin de asegurar la salud para todo el año.

3.- Adornar con ramaje de pino albar y fresno las puertas y ventanas para proteger la casa contra los rayos.

4.- Alfombrar los umbrales de las puertas con diversas hierbas y flores.

5.- Conservar estas durante todo el año para utilizar su infusión en caso de ciertas enfermedades.

6.- Hacer fogatas delante de las casas y en las encrucijadas de los caminos durante la noche anterior a San Juan.

7.- Llevar a las piezas de labrantío manojos de hierbas encendidas en estos fuegos, a fin de ahuyentar los malos espíritus y evitar plagas y enfermedades de las cosechas.

8.- Saltar sobre estos fuegos para evitar dolencias. 9.- Plantar en la plaza pública el llamado “árbol de San Juan”, que no debe ser reclamado por su dueño, aunque se haya substraído contra su voluntad.

10.- Coronarse con flores y hierbas los romeros concurrentes a ciertas ermitas de San Juan.

11.- Pasar tres veces a los herniados por una hendidura practicada en un roble a fin de que se cure la dolencia.

En definitiva, once características que se circunscriben a tres elementos principales: ritos de fuego -hacer hogueras o saltarlas-, ritos de agua -lavarse, bañarse, beber agua de dis­tintas fuentes- y ritos de carácter vegetal -recoger, enramar y plantar—.

El primero con carácter purifícador, destruyendo las influencias dañinas y asegurando la provisión de luz solar para la vida del hombre, los animales y las plantas, y los dos restantes como remedios protectores y curativos.

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