Origenes paganos de la noche de san Juan

Una celebración -que solo se desarrolla en el hemisferio norte, en aquellos países que se encuentren ubicados por encima del Ecuador, ya que para los del hemisferio sur, tendrá lugar el solsticio de invierno- que tendría sus antecedentes más remotos en la festividad celta de Beltane, que tenía lugar el primero de mayo.

La fiesta del «Fuego de Bel» o «Bello fuego» que se realizaba para honrar al dios Beleños y en la que se encendían hogueras que eran coronadas por los más arriesgados de cada clan con largas pértigas por las que después de los saltos, los druidas hacían pasar animales, plantas y tierra para protegerlos contra todo tipo de males mientras rogaban a los dioses un año fructífero en el que incluso llegaban a sacrificar algún animal.

Una festividad que ya aparecía señalada en los antiguos mitos griegos. De hecho, los helenos a los solsticios les llamaban «puertas». Y se celebraban ambos: La «puerta de los dioses» durante el solsticio de invierno del 21 al 22 de diciembre y la «puerta de los hombres», la que correspondía al solsticio de verano que se producía a finales del mes de junio durante los días 21 y 22.

E incluso, podríamos hacer referencia a las fiestas griegas dedicas al dios Apolo, en las que se encendían hogueras de carácter purifícador.

Para los romanos, durante el solsticio de verano tenía lugar el culto a la diosa de la guerra, Minerva, en el que se encendían grandes hogueras cuyas llamas había que superar, saltándolas tres veces.

Una festividad que posteriormente fue cristianizada, pero que también encontramos entre los bereberes de África del norte, más concretamente en Marruecos. Argelia, Libia y Egipto. Los señores del desierto encendían hogueras -y siguen encendiendo- durante el solsticio de verano, llamadas «ánsara», que producen un denso humo que es considerado protector de los campos, animales y objetos que toca.

No en vano, los bereberes encienden las hogueras en patios, caminos, campos y encrucijadas y queman plantas aromáticas para después saltar siete veces por encima de ellas y pasar las brasas por el interior de las casas. Una fiesta preislámica basada en el calendario solar, que la diferencia de la musulmana, basada en el calendario lunar.

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