La Noche de San Juan

La noche mas mágica

A finales del mes de junio se producen los grandes momentos del curso solar. El Solsticio de Verano y la noche de San Juan se convierten en fechas claves en las que se rinde homenaje y cobra un especial protagonismo el Sol. Los días son más largos y las noches más cortas.

Es el tiempo en el que la luz reina sobre el poder de las tinieblas. Días y noches en los que comienza un nuevo periodo y se abren las puertas al mundo invisible. Y este mes, os queremos mostrar algunos de los lugares y ceremonias que todavía hoy se producen para venerar al Astro Rey y en los que se destruye, bajo el agua y el fuego, lo malo y dañino.

Hay dos momentos a lo largo del año en los que la distancia angular del Sol al Ecuador celeste de la Tierra es máxima. Son los llamados solsticios, palabra cuyo significado es «sol inmóvil», que no son sino el gran momento del curso solar.

Una fecha transformada en fiesta ancestral, que ya antes de cristianizarse, provocaba que los pueblos del hemisferio norte encendieran hogueras en campos y ciudades para rendir culto al Sol para que nunca perdiera su fuerza, que las gentes se bañaran en ríos, lagos y mares para la purificación, que se recogieran plantas y hierbas para la curación y todo ello para ser simbólicamente purificados y protegidos de lo maligno.

Son días en los que se abren las puertas al otro lado del espejo, en los qué accederemos a grutas, castillos y palacios encantados, en los que nos encontraremos con princesas cristianas y reinas moras que han quedado libres de sus embrujos y maldiciones. Escucharemos cómo braman las «cuélebres», observaremos seres femeninos paseando a la luz de la Luna, a raros espíritus duendiles actuar amparados por la oscuridad de la noche.

También son jornadas en las que las plantas venenosas pierden su dañina propiedad y otras recuperan y potencian sus virtudes sanadoras, en las que quedan al descubierto tesoros escondidos y ciento y una enfermedades quedan curadas al compás de las campanadas o por el rocío…

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