El Agua

Del manantial, el arroyuelo; de los arroyuelos, el río; de los ríos, la mar; de los mares, el océano. El agua del océano sube al cielo y de nuevo baja a la tierra. Agua. Así es el ciclo de la vida.
mitosEl ciclo del agua remite al mito del eterno retorno y al principio de los vasos comunicantes que favorecen la regeneración. El agua cae del cielo, penetra en la tierra y reaparece en la superficie bajo la forma de fuentes, arroyos, ríos que desembocan en los mares y océanos.
El fuego y el calor del Sol provocan la saturación y la condensación del aire, la evaporación del agua de los mares y de los océanos, la formación de las nubes -constituidas por partículas de agua líquida o sólida- empujadas por el viento. Bajo el efecto de las presiones atmosféricas, los chubascos y las precipitaciones caen sobre la tierra. Si el agua de lluvia no cayera del cielo, la tierra no sería ni fecunda, ni fértil, sino seca y estéril. Por esta razón, es fuente de vida. Si no filtrara la tierra, ninguna fermentación sería posible, las semillas no podrían transformarse en grano, las raíces no podrían crecer. El agua es el gran principio de la regeneración y de la metamorfosis.

De este modo, el agua persigue un ciclo relativamente inmutable, que va del estado líquido al estado sólido -sin olvidar el gaseoso-, y se reproduce aproximadamente treinta y cuatro veces en el transcurso del año terrestre, según las observaciones científicas.

El agua es el órgano sensorial de la tierra, es decir, da a la tierra sensibilidad y receptividad. Al evaporarse y cargarse de humedad el aire, vuelve a este elemento sensible y receptivo. Por otra parte, bajo la confluencia de los efectos del movimiento de rotación de la Tierra y de la fuerza de gravedad, el agua moldea la superficie terrestre. Los meandros de los arroyos y de los ríos en la superficie del globo, así como las múltiples corrientes que la hacen fluir, resultan de la rotación y de la atracción terrestres…, pero también de los movimientos de la Luna alrededor de nuestro planeta. Pues las aguas de los arroyos, los ríos y los océanos están animadas por un juego de corrientes sutiles, embrolladas, que serpentean en continuo movimiento.

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