El hombre Lobo

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Un antiguo miedo del ser humano es la licantropía, el hombre lobo que ataca amenazadoramente en las noches de Luna llena. Es un miedo ancestral que apareció cuando en invierno los lobos bajaban hambrientos a los valles, asustando a los habitantes de las aldeas y matando los corderos y las aves.
También tenemos el ejemplo del lobo que sembraba el pánico en Gubbio y que San Francisco amansó.
El lobo representa al perro en su aspecto negativo.
El perro es el fiel amigo del hombre, le ayuda, le sirve, le hace compañía. Aun teniendo semblanza con el mismo, y efectivamente muchas razas caninas descienden de los lobos, el lobo no se deja domesticar, es un depredador que vive en estado selvático.
Entonces, toma más forma la creencia del animal que odia al hombre. Y esta creencia penetra en el subconsciente colectivo. El lobo se confunde con el hombre malvado, hasta el punto de adquirir su semblanza.

Actualmente, los lobos están en vía de extinción, y la sugestión del licántropo casi ha desaparecido, tan sólo queda un antiguo recuerdo que de vez en cuando aflora en la mente de algunos. Muchas personas temen a los perros, porque en su subconsciente ha quedado este antiguo miedo.
La licantropía es un caso de posesión animal, algunas veces inconsciente y otras programada para dañar a alguien. Intentaremos aclarar su verdadero significado trazando la historia y las creencias ligadas a la magia.

Siempre se ha creído que el hombre lobo aparecía en las noches de Luna llena, cuando el astro nocturno está en todo su esplendor. Por otra parte, el lobo siempre ha estado ligado a nuestro satélite. Cuántas veces hemos visto la imagen de un perfil de lobo que aúlla a la Luna desde la cima de una colina.

El lobo aúlla a la Luna, y el astro le da importantes fuerzas mágicas, aumenta las dotes latentes de su «mente de raza». La superstición popular dice que el cerebro del lobo crece y se reduce siguiendo las fases lunares.
La Luna brilla con luz no propia, refleja y, por tanto, en magia es considerada falsa y peligrosa. El astro influye en la psique del hombre, crea alucinaciones y favorece las enfermedades mentales.

Además, en lugar de dar las energías vitales, como hace el Sol, la Luna las absorbe, las saca de los seres vivos. Por este motivo, se dice que es peligroso dormir a la luz de este astro.
Según la tradición, el hombre lobo es un hombre que cada plenilunio se transforma en lobo, agrediendo y devorando a las personas que encuentra en su camino.
Las leyendas sobre este ser, transmitidas desde hace siglos, han suscitado siempre miedo y escepticismo. Pero, durante la Edad Media, en las noches de Luna llena, los hombres se quedaban en casa.

Se dice que para poder matar al hombre lobo es necesario herirlo en la frente, entre los ojos, con una bala de plata (el metal de frecuencia lunar) bendecida en una capilla dedicada a San Uberto, el patrón de los cazadores.
Hasta aquí la leyenda; ahora pasamos a la explicación de este fenómeno. El hombre lobo existe realmente y, como en todos los mitos que conocemos, también en éste la verdad ha sido ocultada, velada. El hombre, cuando está bajo sueño profundo, deja en el lecho su cuerpo físico, mientras que su cuerpo astral sale del envoltorio material, verificándose una especie de desdoblamiento. El hombre corriente no tiene ningún recuerdo de estos paseos nocturnos.

En este estado, la mente sueña ser un lobo, mientras que el cuerpo astral saca los instintos más bajos, los instintos animales que están dentro de nosotros, los cuales se manifiestan en formas monstruosas. De este modo, se forma un ser que tiene las características del lobo, entendido como animal negativo, feroz, agresivo y todo lo que representa en nuestro subconsciente.
Las personas sobreexcitadas, presas de noctambulismo o éxtasis, o bien en un estado alterado de consciencia, consiguen fácilmente completar la facultad de videncia. Ésta surge muchas veces espontáneamente en personas históricas, o cuando se tienen alteraciones o turbaciones psíquicas.

Una persona, aunque sólo sea vidente por poco tiempo (videncia quiere decir «ver claro»), está en condiciones de advertir estas formas astrales, estos gusanos que vagan en la noche.
Las personas que creen en el hombre lobo ven en estos gusanos la verdadera forma del lobo, cuando tan sólo es una alucinación, una proyección del subconsciente colectivo.
También existen los hombres lobo de carne y hueso, en cuanto que el hombre, superior al animal, puede entrar en su cuerpo y poseerlo.

El cuerpo astral se sirve del cuerpo del lobo, haciendo aparecer en él los peores instintos de su «mente de raza». He aquí el porqué aparecen en el lobo los deseos de sangre, de ataque al hombre, de ferocidad.

Si el lobo o la forma de animal son golpeados o heridos, también la persona dormida acusará la herida a la mañana siguiente. Y ello es debido a que existe una correspondencia entre el plano astral y el plano físico o material.
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