Posturas mágicas de poder contra el mal de ojo

De niños cerramos los ojos cuando algo nos asusta; tal vez levantamos la mano o el brazo ante un síntoma de amenaza, nos llevamos la mano al corazón cuando pretendemos sincerarnos y así casi sin darnos cuenta elaboramos todo un diccionario postural que se conforma con el paso de los años.
Las poses, las posturas, no es algo que se improvisa, al parecer lo llevamos dentro, es una herencia de otros tiempos y de otros lugares. Hoy sabemos que los chamanes, los druidas y otros magos, usaron posiciones de poder o posturas, tanto con todo el cuerpo como con una parte de él para potenciar sus magias y sus rituales. En este capítulo abundamos un poco en este aspecto, en la capacidad de potenciar una serie de intenciones o de llegar a una protección con un solo deseo y la adopción de una postura.

Las posturas de animales de poder

Si somos capaces de establecer la relajación adecuada y por tanto de llevar nuestra mente a una serie de estados receptivos y capaces de emplear la proyección, lograremos que las diferentes posturas del animal que también está en nosotros se manifiesten.
Cada una de las posturas pretende una sensación, una circunstancia en sí, la vinculación con una serie de instintos que podemos usar de forma controlada cada vez que lo necesitemos.
Las siguientes posturas, también denominadas de poder, pueden resultar de muy diferente significación para cada una de las personas, de hecho cada uno de nosotros la vivirá de una forma particular a pesar de que todas ellas tengan un denominador común.
Así por ejemplo, mientras que la postura del gorila teóricamente nos dará seguridad, fuerza y valor, puede ocurrir que nos de sensaciones de agresividad y rencor y por tanto, si nuestra concentración y proyección no es la adecuada, puede llevarnos al dolor por lo pasado y a la angustia por la poca capacidad de acción. Todas las posturas tienen un denominador común, para practicarlas debemos centrar la mente ya que por mucho que acompañemos nuestro físico al realizarla, si nuestra mente no acompasa el movimiento los resultados serán inapreciables.
El primer paso será tener claro para qué estamos realizando la postura y para ello habremos escogido una de ellas con suficiente antelación y tiempo. Una vez sabemos cuál es nuestro objetivo, proyectaremos una idea o pensamiento en la mente que será mantenida hasta entrar directamente en la fuerza de la postura.
El segundo paso será realizar una respiración acompasada con lo que estamos haciendo, manteniendo la atención en la parte superior de nuestra cabeza, sin centrarnos en un hemisferio u otro, al menos al principio.
El tercer paso será adoptar poco a poco la posición y representarla como propia mientras paralelamente ejercemos una influencia con nuestro pensamiento.
Adoptarla como propia es que ya no somos personas sino animales, somos un gorila, un felino, etc.
El cuarto y último paso es dejarnos llevar por la postura y permitir que nuestra mente viva esta experiencia sin más, sin buscar respuesta, sin preguntar, solamente dejándonos fluir.

Postura del gorila para fortalecer nuestro espíritu
Postura del felino para romper ataduras negativas
Mudras protectores contra el mal de ojo