Mal de Ojo voluntario

El mal de ojo denominado voluntario, es el que requiere ya de una formulación mágica más amplia y ritualizada. En este tipo de mal de ojo el que lo realiza es consciente de lo que está haciendo y actúa de una manera voluntaria y premeditada.

En este sitio web queremos dejar constancia que son muchas las personas que, bien por su debilidad de carácter o por falta de cultura, o también por su baja presión sanguínea o por falta de ánimos, son más propensas a recibir los azotes del mal de ojo, contrariamente a otras personas más sanas y robustas, mejor preparadas en cuerpo, mente y espíritu. Es como si recordásemos la expresión que «al perro sarnoso todas las pulgas van a él».

Cuanto más sabia y más culta sea la persona, cuanto más ilustrada y leída, cuanto más sana se encuentre, más fuerte será y mejores defensas adquirirá sobre las ya adquiridas. Y entonces, los pensamientos ajenos que pululan por las autopistas astrales no le podrán hacer daño aunque fuesen dirigidas directamente a su cuerpo.

Es pues importantísimo que nuestros pensamientos sean positivos; es vital, ya que podríamos decir que el primer mandamiento a seguir para combatir el mal de ojo es que nuestra mente esté pura, blanca y fuerte. Y que el pensamiento de nuestro yo interior esté constituido por acciones positivas.

Seamos pues optimistas, fuertes (no de competición), alegres, estables y afables. Conformémonos con lo obtenido, no seamos ambiciosos en demasía, ni avaros y egoístas por sistema.

Que nuestra lengua no sea imprudente y que nuestros pensamientos estén regidos por el amor a nuestros semejantes; ésta será la máxima divisa.

Lo cual es pues lo mismo que decir que nos amamos a nosotros mismos honradamente, consiguiendo y alcanzando así de esta forma la FELICIDAD, en letras mayúsculas, la única felicidad que se puede conseguir en este mundo. Este es la mejor arma, para combatir el mal de ojo.

Continúa >>>