El beleño contra el Mal de Ojo

Debemos destacar el mágico Beleño. Usado desde siempre por brujos y curanderos no sólo para lograr el alivio de sus pacientes sino también, mezclado con otras sustancias, para alcanzar estados modificados de la consciencia inspirando el humo de las hogueras. A este respecto cabe decir que los vapores de Beleño son venenosos, también es tóxico inhalado, por lo que hay que tener mucho cuidado en su uso mágico.
El Beleño presenta la propiedad de ser un elemento protector de la persona pues tiene la capacidad de actuar a modo de escudo; dentro de su uso podemos destacar los siguientes aspectos:
1.- El humo del Beleño quemado a modo de fumigación con unos carbones y repartido por las estancias de la casa ahuyentará la negatividad. Pero siempre, según la tradición, hay que efectuar la quema a partir de las seis de la tarde o en su defecto después de la puesta del Sol. Por supuesto, dadas las características de esta planta, debemos tener la precaución de fumigar con las ventanas abiertas.
2.- Un poquito de Beleño mezclado con una cucharadita de las de café llena de Artemisa y dos granos de pimienta negra resultará de gran efectividad contra el mal de ojo, siempre y cuando dispongamos de esta mezcla en el interior de un saquito de tela morada.
3.- El Beleño triturado y depositado en el interior de una botella que contenga sal marina (mínimo dos cucharadas soperas), y además dos monedas de plata, más una ramita de Ruda seca, convertirá este recipiente en una «botella encantada» que deberemos situar tras la puerta de entrada de la casa.
Dicha botella tiene la propiedad de proteger el hogar de malas vibraciones, pero debe cargarse al amparo de una lunación completa, es decir, al caer la noche la depositaremos en la repisa de una ventana que pueda recibir los efluvios de la Luna en sus diferentes fases.
4.- Otro sistema para convertir esta planta de protección de actividad negativa contra el hogar, será depositarla convenientemente sellada con cera de vela de color negro y situarla en la repisa de las ventanas de la casa.
Para efectuar el ceremonial, bastará con que el oficiante encienda una vela negra junto a un plato que contenga esta planta. Seguidamente invocará en voz alta:

«Que esta planta que atrae lo negativo, lo recoja sobre ella y lo deposite en este plato evitando que llegue hasta mi hogar».

Seguidamente dejaremos que la vela se consuma hasta la mitad y después se tomará la vela e inclinándola, para que poco a poco comience a derramar gotitas de cera, se procederá a sellar el contenido del plato, formando así un sello mágico de cera y planta. Una vez se haya endurecido la cera, realizaremos la siguiente invocación:

«Que este sello mágico bañado con las poderosas gotas negras de esta vela, catalizadora de la negatividad, permita que lo negativo que desee entrar en mi hogar se quede atrapado aquí».

Tras el proceso anterior, daremos por concluido el ritual, agradeciendo a las potencias invisibles, su ayuda y participación en el mismo. Si tenemos creencias religiosas, esta misma acción de gracias podemos realizarla sobre algún santo que sea de nuestra devoción.

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